domingo, mayo 15, 2005

Ciudad En Llamas

Desde hace unos días Ibagué está en llamas (y esta vez no es por el ataque de los indios Pinaos), su caudillo está vinculado oficialmente a un proceso penal por el asesinato de un líder político realizado hace 16 años y más de uno además de en la Ciudad Musical, con rabo de paja debe estar durmiendo muy poquito, comiéndose las uñas y pidiéndole a Dios que no sea verdad lo que está pasando porque se van a meter en problemas. Y algunos ya habrán pensado en salir corriendo del país y los que no pueden, se habrán dado las mañas para contratar los servicios profesionales de abogados penalistas con licencia para oficiar hasta de brujas para poder defender de la supuesta inquisición política que se avecina y que no sería raro que ocurriera a cuanta rata que se cree murciélago y que camina suelta aún por las calles de esta ciudad del diablo. Pero por desgracia las cosas en honor a la verdad, están muy lejos de ser positivas para la justicia; el proceso tranquilamente puede estar a punto de prescribir, un testimonio de un testigo no es plena prueba en ningún lado del planeta y mucho menos en Colombia donde el chisme es la razón de vida de la politiquería y para terminar de adornar el conflicto, resulta que el “capturado” es un engranaje de la maquinaria política de la administración actual. Así que si esperaban una cacería de brujas legislativas… se engañaron, antes, lo que se le viene a la Nación es una demanda por daños y perjuicios por acusar y poner en la picota pública a un santo genocida (porque quién sabe cuantas cosas más ha hecho con tal de mantener y aumentar su poder) que engatusó a todo un pueblo.
Pero el problema en realidad es que el dichoso asesino, quien sabe cuantos enredos y cuentos no tiene con del gobierno y de los que se supone lo juzgarán. Y por otra parte, uno no puede dejar de preguntarse… ¿Cómo es posible que Popeye se haya incriminado a si mismo por joder al Santo patrón de la politiquería en el Tolima y con su sede de operaciones del terror en Ibagué? La verdad, no tiene sentido o quizá hay algo más en juego que no hemos visto porque tenemos la costumbre de ver lo aparente y nunca descubriremos por sus reales alcances políticos y económicos.
Bueno, ya después de haber aterrizado un poquito por la conmoción típica de semejante sorpresa en un país donde reina la impunidad porque aquí los criminales son los que mandan y recordar que así seguirá pasando, por lo menos y como un consuelo más o menos temporal que no alcanzará ni para un mes, se hizo oficialmente el reconocimiento público de las calidades personales del Santo y donde vaya, las miradas le calificarán y no podrá por más que su terror político y de dinero fruto de la corrupción lo intenten, escapar de lo que es, es decir, un asesino.