domingo, abril 17, 2005

El Retorno De El (La) Mesías

En una cápsula y con los restos de un planeta lejano, bajo el mando de la caverna cimiento de la más hermosa de las mansiones endemoniada por los recuerdos, con el tridente de los mares entre las manos, gracias al lazo con una isla perdida en las arenas del tiempo, saltando de terraza a terraza con cuernitos junto a las sienes, corriendo más que el viento desde la raíz del rayo, en la oficina atiborrada del conspicuo altruismo de un multimillonario adicto a la tecnología del metal, en las entrañas verdes y de muy mal genio, estirándose-quemándose- o volviéndose roca, lanzando telarañas y llevados por los males del nuevo milenio (depresión, soledad, miedo, furia, ceguera de conciencia, ignorancia, amor, odio, venganza = Humanidad), los héroes han regresado en sus sensuales trajes de malla pegados a sus curvilíneos cuerpos de dioses encantados en mojar papel y de mostrarse poderosos, pero con debilidades. Todos, de la misma cuna.
Primero apareció Superman, y nos enseñó que el poder de una máquina de guerra podía ser encarnada por un “hombre”, pero que la kriptonita como Lois, eran su gran debilidad luchando contra el genio de Lex Luthor y su imperio. Un Superman hijo de dos chicos judíos que se sentían relegados, feos, viviendo en una patria que no les pertenecía y con los ánimos de venganza que vimos posteriormente en Colombine y que por no saber hacer negocios terminaron siendo simplemente dos nombres más sin regalías en la creación artística, porque Luthor a la final si gana.
De nuevo aparece la venganza, pero más frentera, bajo el manto de la noche perpetua en la que vive un multimillonario que tranquilamente podría ser Luthor, Gates o un político descuadernado. Gracias a la tecnología en exceso creadora de juguetes mágicos, las artes marciales ancestrales, el trabajo de un man estilo CSI, la complicidad del paramilitarismo y la impunidad, la psicosis y la esquizofrenia de un chico desajustado sexualmente crearon Batman, un sujeto que no se soporta ni a si mismo, que vive en el pasado con un complejo de Edipo tan grande que le alcanza para volverse loco y que crea el mismo a sus enemigos para tener que sufrirlos y luego eliminarlos.
Acuaman, El Hombre de la Atlántida o simplemente Poseidón, unas veces con colita de sirena, otras con piernas normalitas o con aletas en ellas, pero es el mismo sujeto; otro esquizofrénico soldado de la justicia que es expulsado de su reino gracias a una revuelta y que a la final, regresa para reinar como Emperador de los mares: otro reflejo más del típico mito del héroe griego que ha ocultado las cosas realmente importantes que fundamentan la democracia que de nuevo es una utopía y que se supone comprende la igualdad, la libertad y la fraternidad que él nunca tendrá en su mente, porque se trata de un dictador y un hermoso ejemplo de programación neuroligüística del Estado para amanzar espíritus desde niños.
Los años sesenta, además de la marihuana, los ácidos, el napalm, el rock esquizoide, la televisión en colores, “libertad” de los sexos en el sexo y la ocupación personal del trabajo, también nos dejaron a Diana, o mejor, la Mujer Maravilla, pero que no es otra cosa que la versión femenina de un Superman extremadamente machista e incompetente. Ella, una trabajadora (nunca una ejecutiva) del mundo comercial típico de occidente con el cuerpo de una Barbie, es capaz de parar a un ejército entero con el poder de sus dos enormes y hermosos senos y pegarle un golpe de nalga (y que nalgas) a un tanque; pero nunca dejará de ser una secretaria, ella lo sabe y lo acepta, porque no deja de ser una mujer manipulada por un mundo que será eternamente machista porque a ella también le atrae la idea.
La versión Marvel de Batman es un ciego que ve mucho más allá de lo normal porque él es un exitoso abogado que busca vengarse de otro Luthor, pero mafioso, típicamente negro porque el mal viene en ese empaque para Los Ángeles y NY. Dardeville como “No las ve, se las huele y las que no, pues se las escucha todas”, pero no deja de ser otro resentido más que describe muy bien la inoperancia de los sistemas de justicia, la ineficacia de las fuerzas del orden y la impotencia de las víctimas.
Si quieres llegar temprano tendrás que levantarte más temprano… ¿O no?. No, la verdad no. Si tienes traje rojo (¿Por qué será que casi todos los superhéroes se visten de rojo, será por el poder del sexo?), unas alitas doradas junto a las orejas y corres más que el viento, la sociedad olvidará que fuiste un bándalo adolescente que robaba lo que se le daba la gana, especialista en falsificación de identidades y voyerista especializado en espiar a las chicas en los baños. Pero eso si, todo el mundo celebrará tus chistes machistas, tu ignorancia y la tu inmadurez porque llegas siempre de primero, así no hagas nada productivo.
Si los ejecutivos son considerados como hombres duros, este último es de metal pesado, es de acero, es Ironman, algo así como dijo nuestro presidente que era, mano fuerte y corazón de peluche… caramba, ya se me olvidó de tanto que ha dicho el fulano. El caso es que el man es Gates solo que con bigote estilo estrella de los años 30 de la meca del cine, todo un gigoló que lucha contra el tigre asiático. ¿Cómo es que se llamaba el tigre? Ah si, claro, Ming. Otro ejemplo de que el poder, la industria, el capitalismo, las petroleras y las empresas productoras de fármacos, deben luchar contra ese maldito emperador chino que tarde o temprano vendrá a usurpar los medios de producción y que de paso, ha asesinado la fe en la producción nacional y por ello se necesita de un héroe.
Verde porque la tinta naranja con la que había sido planeado era muy cara, Hulk es el típico dipsómano, drogadito desesperado que hace lo que le da la gana expresando que el anarquismo no es tan mala idea, porque una guerrilla bien poderosa nunca podrá ser vencida y eso que la idea del mamarrachito es del Norte y no de estos convulsionados lados. Hulk es la otra víctima más del sistema, del Estado indolente y del desastroso rastro del complejo de Edipo; así que a destruir todo, menos a tu novia, porque ella tiene más poder que mil volquetas.
Como el mejor ejemplo de todo aquello que puede salir mal y que saldrá peor en un experimento, los Cuatro Fantásticos dan lástima. Así que si un proyecto de investigación necesita un ejemplo de lo que podría salir mal y termina siendo peor, solo lean a los cuatro raros: víctimas del Señor Increíble, hasta su amigo se ve convertido en piedra para siempre, sin sentido del tacto, sin derecho a amar, sin derecho a ser un tipo normal, su esposa, típica ama de casa queda relegada a la invisibilidad porque a ninguno de ellos en realidad les interesa sino en el seno de la protección materna cuando los van a matar (a los hombres, claro) y el hermanito, llamita o flamita, que no tiene derecho tampoco a tocar a nadie en el mayor reflejo de la impotencia sexual e indescriptible sociofobia que arde por si misma y que le consume con cada instante… ¿Stan Lee es marica o impotente? Juemadre, vaya uno a saber, quizá las dos.
Y finalmente, saltando de edificio a edificio en Manhatan disfrazado de araña y salvando a la vecina porque la chica de al lado siempre será el primer amor y el que te marcará por siempre a ser un impotente, mediocre, depresivo y estridente sapo de periódico amarillista, fruto de una familia disfuncional y criado bajo la fuerte mano de un par de ancianos conservadores. Miércoles, nos encontramos sin darnos cuenta a Stan…. ¿Será? Habrá que preguntarle, si deja.
Los superhéroes son el reflejo de una sociedad esperanzada en la salvación de la mano de un plano ser que pretende pasar por humano, en el mesianismo postmoderno generado por los medios masivos de comunicación y la manipulación de los mismos realizados por el poder intestino de los estados y los intereses creados en ellos, apollados obviamente en ese demonio secular que es la nueva éra.
Pero.... ¿Y qué pasó con los que valían la pena? Es decir, con Calvin y Hobbes, Olafo, Justo y Franco, Mondolirondo, el universo creado por Moevius.... en fin, será tener paciencia y resignarse.