sábado, febrero 26, 2005

El Rostro de Leónidas

Harto de la eterna lucha de ser una eterna víctima entre los hacedores de la verdad y los constructores de la misma, yo me pregunto: ¿La sensatez es posible en la especie humana?
¿Es válida la evaluación? ¿Cómo para qué o qué?
A nadie le interesa la verdad, nada puede ser hijo o nadie puede ser amante del sentido común. La guerra es inherente a la especie y ella la muerte súbita; no importa prevalecer, sino vencer.
Rómpete los sesos tratando de escuchar. Porque el altruismo no existe, la vida es un remanso de Esparta y pensar es ejercicio para ociosos. ¿A usted le interesa mientras tenga que ver con la hipócrita razón del nombre?
Se supone que gracias a la simple sensualidad de la democracia todos tenemos derecho a hacernos en Colombia (art 16 de la Constitución Política Colombiana) pero si el sentido común nos dicta simplemente cerrar la boca…. ¿para qué pensar?
El problema real es que la objetividad duele más que la salida de las cordales y que la justicia poética queda restringida a la naturalidad del acto, no del sujeto.
Total, la ecuación queda totalmente restringida a la ignominia de existir y nada más, el ser es una invención de juguete y la vida, una institución de la normatividad, nada real.