sábado, enero 08, 2005

A Simple Vista II

Por un momento aceptemos que en verdad, la Orden de Sión existe como movimiento político y a su vez como institución religiosa de carácter privado y que todo el conocimiento del que ahora gozamos (los que no pertenecemos a dicha organización y que no deseamos formar parte de sus filas) sobre el contexto en el que Jesús vivió es más o menos real y que son ellos los guardianes del Santo Grial:
El Santo Grial es la descendencia de Jesús y María de Betania (la misma María Magdalena). Pues la palabra nace gracias a la deformación de Sant Graal que en un francés incipiente no significa otra cosa diferente a Sangre Real.
Así que aceptamos (de una vez por todas y sin molestarnos en buscar linajes perdidos en la niebla de los tiempos) la remota posibilidad de que Jesús sea descendiente de la casa de David y que María de Betania era Benjaminita y por consiguiente, tenía derecho político y por linaje al trono de Jerusalén. Y que además, si hubo hijos de esa unión, ellos tenían derecho también a la sucesión y los privilegios de la dinastía real.
En consecuencia, fundamentalmente, el trono de la Francia gala les pertenece por formar parte de la dinastía Merovingia y luego por las continuas uniones entre dicha casta, decir, que tal poder abarcaría Uzés, Tolouse, Narbona, Barcelona, los Pirineos, Pamplona, Lorena, Jerusalén y Austria. En tercer lugar, imaginemos que los partidarios del mensaje se encuentran deslegitimados por cuanto acomodaron (tergiversaron, manipularon y mutilaron) el conocimiento y el mensaje real sobre Jesús a su antojo, por lo cual llevan mintiendo más de mil setecientos y punta de años en los cuales se han mostrado los patriarcas desde roma, como la organización religiosa y política más asesina de la historia de la humanidad. Cuestión que indudablemente va en contra del supuesto creo que predican de paz y amor.
Irenéo, Orígenes, el Obispo de Marsella (entre todos ellos contemporáneos) y el resto de obispos que se confabularon para llevar a cabo la gran estafa mística, sabían a ciencia cierta lo que estaban haciendo, pero en principio por hambre de poder y manipulación de la culpa, nunca porque fuesen partidarios del mensaje divino, pues sus actos atestiguan lo contrario.
Según varios historiadores (entre ellos los investigadores que presentaron al mundo el texto Holly Blood and the Holly Grial) afirman que Barrabas es la figura más extraña del Nuevo testamento y que lo más posible es que él sea en realidad el hijo legítimo de Jesús. Curioso es que en la Biblia universalmente aceptada no se haya borrado su existencia y aún más interesante es suponer que entonces Barrabas sería el legítimo dueño del trono al que Jesús pretendía por simple linaje. La gran pregunta es ¿Qué pasó con Barrabas, qué fue de él, migró con su madre a tierra extranjera? Si las leyendas sobre el Santo Grial son ciertas, lo más posible es que el adolescente Barrabas efectivamente tuvo que salir corriendo de Tierra Santa para salvar su pellejo.
El mito de la Arcadia creada por Virgilio, fue transformada a las necesidades y la mentalidad Judeocristiana para beneficio de los refugiados religiosos y políticos que migraron obligatoriamente a Grecia y posteriormente a Europa. O sea, por la familia de Jesús y sus descendientes. Quizá algún día de estos (es que ya se han liberado muchas cosas) un arqueólogo bien informado o educado para tal situación, reencuentre la tumba de Jesús, pero con él adentro, que nos dejaron los Templarios.
Porque, el Corán, las leyendas de la edad media y muchos investigadores afirman que Jesús no murió en la cruz, sino que fue hábilmente reemplazado por un sustituto (¿Se habrá ofrecido plácidamente, habría sido engañado por el séquito de Jesús o simplemente fue confundido?) que se supone se llamaba Simón de Cirene. Ésta afirmación eliminaría toda posibilidad de la resurrección física de Jesús y más bien deberíamos pensar en dicho proceso como en un elemento agnóstico y totalmente simbólico.
¿Y qué a todo esto? Pues nada. La fe sigue y seguirá siendo la misma por más pruebas o elementos afirmativos que se presenten para tratar de iluminar un camino menos tortuoso del que nos han enseñado desde hace casi dos milenios. El milagro de las religiones o la fe es simple: A. La fuerza de la costumbre social es más fuerte que la verdad objetiva o el peso de la historia. B. La fe estructurada como dogma genera esperanza, se representa en la utopía (no la de Moro), el anhelo de un mañana menos doloroso y de una vida después de la muerte porque así se opine en contrario la vida parece muy corta y superflua. C. La idealización que se ha venido fortaleciendo con los siglos de Jesús, es la representación del hombre “perfecto” para Occidente, o del modelo a seguir por parte de hombres y mujeres.
Así que nada en absoluto cambiará por más esfuerzos que se hagan para desmitificar el dogma. Gran parte de la humanidad cree irrefutablemente en la figura de Jesús como el Hijo de Dios Hecho Carne, no poco o nada les interesa la postura dinástica o política del Rey – Sacerdote.
Supongamos que la Orden de Sión (o Priorato de Sión, que a la larga son la misma cosa) revelara hoy o mañana la real vida y muerte de Jesús, su linaje y así mismo, que presentarse pruebas incontrovertibles y total y absolutamente fidedignas. ¿Qué sucedería con el Priorato de Sión? ¿Les entregaríamos los occidentales el poder por aquellas razones? ¿No se supone que las monarquías solo han generado gastos (normalmente excesivos y superfluos) y problemas a las sociedades que han regido por el despotismo, irracionalidad de poder que encarna la centralización del mismo en la mente y cuerpo de un sujeto que a duras penas puede sonreírle a un grupo de personas porque no es más que un adorno? ¿Tendrían derecho las directivas del Priorato de Sión para exigir alguna clase de atribuciones o retribuciones? ¡¿Y la DEMOCRACIA QUÉ?!
Dicen que la fe mueve montañas, pero todos sabemos que no es verdad. Pecando y luego rezando no se arreglan los problemas de la humanidad, hay que actuar, pero bien. Y para ello tenemos a la ciencia, la tecnología y la infinita ambición y curiosidad del hombre para lograrlo; todo ello, enmarcado dentro de los límites políticos (las constituciones, tratados y leyes) que representan a la comunidad y no al supuesto derecho hereditario de unos pocos que no son diferentes a ninguno de nosotros mismos y que somos los plebeyos.
Por lo tanto, la secularización de la humanidad a lo largo y ancho de la esfera terráquea no es un simple fenómeno moderno, sino una respuesta al desarrollo que ha venido de la mano del progreso político (ríos de sangre con los que se ha abonado el árbol de la libertad), económico (justicia social eliminando las figuras ineptas de poder), cultural (educación y medios de comunicación), científico (descubrimientos y avances en genética, física y las demás ramas de las ciencias con poder para cambiar la existencia) y tecnológico (masificación de la ciencia en manos de la humanidad) de la sociedad en general y parar tal proceso es literalmente imposible, como sucede con la globalización. No creo que alguien dos dedos de sesos en el Occidente actual (sobre todo en los países desarrollados), gozando de los placeres (y libertades) de la democracia, vaya a aceptar un cambio radical de las posturas y posiciones de poder. Pero si parece muy obvio que algunas instituciones religiosas deberán evolucionar por la fuerza de los acontecimientos hacia la reforma de sus costumbres injustas por la manipulación de la historia que han venido desarrollando y la eliminación definitiva de la culpa congénita.
Consecuentemente, la proliferación de sectas religiosas emanadas del catolicismo (Cristianos, Evangélicos, etc.) no es más que un reflejo de los efectos de la democracia en el dogma; de la emancipación de la fe gracias a las infinitas formas de ver el mismo y singular evento pero desde otros puntos de vista. Pero ellos también deberán reformar su credo, para evitar engaños y tergiversaciones tan comunes como su madre espuria.
Así que de católicos es evidente que Occidente actual deberá pasar a formar parte de una nueva ideología realmente humana, más acomodada a la realidad histórica que se supone ocurrió o debió ocurrir y no la deformación anómala a la que hemos sido condenados desde hace casi dos mil años de mentira y que también acepte las debilidades y las razones humanas como parte del camino de la vida. Por lo tanto, nacerá es un Cristisismo o doctrina realmente justificada en el sentido real y vívido de los Evangelios y sus contenidos. Finalmente, no creo que la Orden de Sión, por más dinero y poder que ellos afirmen tener enmarcados dentro de sus secretos y reliquias, puede de alguna manera cambiar o modificar política y moralmente el mundo actual, mucho menos acabar con la poderosa Iglesia Católica, con su sede principal en Roma. Dos mil años de tradición en los que están fundamentados moralmente todas las Naciones Potencias reales en el mundo, no lo permitirían, o por lo menos, no ahora.