domingo, enero 02, 2005

Et in Arcadia Ego

No es que tenga una intención diferente a la usual escribir un cuento en entregas o una novela formada por varios cuentos. Yo nunca tengo segundas intenciones cuando escribo. Lo que pasa en realidad es que sufro de afanes pletóricos de entusiasmo acelerado. Me desespera tener alguna clase material encerrado en mí cabeza, dando vueltas como un carrusel loco que no puedo detener y es entonces cuando se vuelve inevitable no mostrarlo, así sea para que me recuerden que lo escribí a la carrera, que está plagado de errores y que se contradice en todos sus sentidos, si es que en algún momento los llegó a tener o que me recuerden a mí madrecita.
Creo que eso fue lo que me pasó con la historia de la monja que en últimas decide que no tiene otra alternativa que convertirse en bruja después de haber pasado por una docena de oficios varios... oops. Lo siento, se me había olvidado que aún no he contado esa parte; pero la verdad es que la brujita me tiene como enredado. No es que sea mí versión de una metamorfosis desde la raíz del espíritu a la pasión desenfrenada del sensualismo del siglo XX y de regreso al mundo de la fe pretérita; no, no es así: Simplemente, como a muchos, a la monja tomó una decisión que le tocó sostener por la fuerza de la costumbre. Después se dan cuenta.
Claro que también me pasó lo mismo con el cuento del fiscal y hasta con los benditos post de política que deberían estar en una sección aparte, como lo que estoy haciendo con los de cine. Juemadre, me pasa cada rato. Total, eso me pasa por dedicarme a leer y escribir de todo un poquito y tener muchos planes de trabajo en la cabezota.
Pero lo cierto es que todos llevamos el Apocalipsis entre ceja y ceja y ahora imagino que nacemos con la única finalidad de morir y todo lo que se haga en la vida, es ganancia. Así que hay que aprovechar todo.
Es que en últimas, los actos son los únicos que pueden medir a los seres humanos, así que a ella (la monjita), a mis demás personajes y a mí, como que nos rige es la prosáica presencia de la esperanza, así ni yo mismo lo hubiese comprendido hace tan solo unos meses atrás. Definitivamente la vida da muchas vueltas.
Como podrán suponer, éste post tiene como finalidad o propósito, anunciar que para este loco año que por fin empieza, la misión es concluir los dichosos cuentos que se quedaron a medias o en el tintero digital. Habrá más entregas o cuentos de alguien del que ya han leído un poco y que por desgracia (del man, no mía) está resignado a vivir por mucho tiempo. También publicaré unos cuantos experimentos que estoy planeando (reencauches a mí modo e ideas mixtas) y de los que les iré contando con tiempito porque la cosa no es tan fácil como pensaba en principio y la investigación me toca a mi solito. Claro que todo ello ocurrirá, si la U y el trabajo me dejan...