lunes, enero 17, 2005

El Coro De Hades

Esencialmente, la crisis entre los Gobiernos actuales de Colombia y Venezuela, se debe, indiscutiblemente a la formulación de opuestos políticos y de echo.
Los actos miden a los hombres y a los políticos, los miden sus muertos. Es indiscutible que el gobierno venezolano apoya y protege a la delincuencia organizada colombiana (representantes del narcotráfico, la industria del secuestro – extorsión y especialistas en peculado) encabezado por la guerrilla de las FARC y por supuesto, de la impresionante cantidad de narcotraficantes que utilizan como rutas de salida de sus “mercaderías” a Venezuela. Y el Gobierno colombiano, de alguna manera provee apoyo para sus amigos de derecha.
En todo caso, Colombia que es una Nación Soberana y que se encuentra en guerra interna (así se diga lo contrario) desde hace más de setenta años, representado en su Gobierno actual, evidentemente ha empleado herramientas que no son ética ni legales para la captura de los criminales que afectan seriamente sus intereses patrios. Tristemente, por la incompetencia de sus dirigentes, Venezuela se dirige al mismo ojo del huracán que arrasa a Colombia.
Desafortunadamente, la situación actual entre las dos naciones era algo que se veía venir desde hace un par de años, o mejor, desde que por fin un gobierno se ha apersonado de la situación en Colombia, a su modo muy personal, pero lo menos lo están haciendo. Para desgracia del ciudadano común y cantante que vive en Colombia, sufre el yugo de una ultraderecha arraigada meramente en principios sin finales comunes y bastante egoístas. Pero tengamos en cuanta que cada vez que una derecha se monta en el poder (en cualquier Nación), tiende a enseñarle a los pueblos lo que es la democracia como realidad y no como una simple construcción ideológica de papel enmarcada en una Constitución en la que ni los que la firmaron creen y mucho menos protegen. Es decir, después de mucho sufrir (un ejemplo válido de ello son Alemania y Austria) se comprende el significado objetivo de los conceptos, pero traídos a la realidad y bajados de las nubes utópicas de la política supraretórica.
A su vez, la izquierda en Latinoamérica ha demostrado por medio de sus actos e historia una incompetencia total y absoluta que raya en el cinismo. De la lucha ideológica dichos “revolucionarios” pasaron a las vías de facto sin medir nunca las consecuencias y finalmente a la delincuencia organizada, convirtiendo al secuestro, la extorsión y el narcotráfico en un sistema de ganancias personalizadas y las “tropas de la revolución” en esclavos políticos e ignorantes. Ese es el gran escándalo detrás de la captura de Rodrigo Granda: Ya que es realmente notoria la reacción del gobierno venezolano en señalar todo como un secuestro patrocinado desde el Palacio de Nariño. Así que más bien deberíamos preguntarnos: ¿Qué sabe Granda? ¿Qué es lo que se quiere con tanto ahínco ocultar? ¿Qué pruebas puede tener éste delincuente entre funcionarios de los gobiernos vecinos (Venezuela y Ecuador) y las FARC? ¿Cuánto dinero maneja Granda de las inmensas arcas ilegales de las FARC y en qué bancos, qué naciones y bajo qué condiciones, así que el problema puede ser solo de dinero y no ideológico como no lo han mostrado?
Recordemos que hace un par de años, frente a la “asamblea bolivariana”, el señor Chávez dijo “(...) me gustaría ver las botas de los soldados bolivarianos siendo bañadas por el mar pacífico”. ¿No será más bien que lo que Chávez persigue es una excusa para entrar en guerra con Colombia? ¿Es que como Uribe a todas luces es representante de la derecha, sería el enemigo ideal para la “lucha” de la causa chavista y la oportunidad no se puede desaprovechar?
Claro que también podríamos pensar que es una estratagema de la administración Colombiana para justificar el proceso de paz en Ralito y luego, la incorporación de los paramilitares a las filas del ejército, cosa que no sería de extrañar en una Nación como Colombia donde una situación tan aberrante como ésta suele pasar cada rato. Y luego, si llega a haber guerra, pues, en vez de criminales, los paras, pasarían a ser héroes de la patria y hasta protegidos por una ley de amparo como las que suelen expedir para veteranos de guerra.
Así mismo, la famosa excusa alegada por la administración actual venezolana de un complot o consenso de derecha colombiana y de los Estados Unidos de América, contra la integración bolivariana no es más que una treta retórica. Porque en efecto, si nos fijamos bien, en teoría, la famosísima entrada de los países bolivarianos a un Tratado de Libre Comercio no es más que eso mismo, una integración económica o de cooperación en comercio, infraestructura e industria entre Naciones hermanas. Total, quien más saldría beneficiado en dicho pacto sería Venezuela misma al contar con una industria mejor protegida y estructurada y Colombia, como siempre, saldría perdiendo, porque eso si, nuestros políticos son unos verdaderos genios apara hacer negocios, pero que los beneficien a ellos y no a la Nación para la que se supone trabajan.
Lo realmente cierto es que los barones del narcotráfico en Colombia, Venezuela y Ecuador en la actualidad son las guerrillas, tonto de izquierda como de derecha y ellas con sus impresionantes recursos económicos tranquilamente pueden comprar conciencias, ciudadanías, procesos de paz, pasaportes, acilos, procesos judiciales y Gobiernos.
Curioso es que Chávez no recuerde que la PTJ (policía técnica y judicial venezolana) tiene la costumbre de entrar hasta Bucaramanga a secuestrar gente desde hace más de 20 años. Recordemos nada más, por ejemplo, el caso de un comerciante de la Ciudad de los Parques acusado de homicidio (según los chismes, de un terrateniente venezolano) y posteriormente un contrabandista en Cúcuta, que fueron secuestrados por allá en los años 80. Claro que si seguimos hablando de violaciones de soberanía, tendremos entonces que recordarles a los venezolanos las masacres en los llanos hechas por las fuerzas armadas venezolanas a caseríos colombianos y la violación reiterada del espacio aéreo colombiano por parte de la fuerza aérea venezolana y hasta el derribamiento de un helicóptero del ejército colombiano por parte de fuerzas hostiles del país de Chávez y José Vicente.
Por otra parte (una que según se entiende y casi nadie parece ver) con el aumento en el gasto armamentista que han realizado los dos Gobiernos en crisis, lo que se avecina es una guerra. En primer término, porque Chávez, como Uribe quieren ser vitalicios en sus cargos; luego, porque la derecha y la izquierda solo tienen una finalidad real, es decir, consecución y acaparamiento de dinero y miedo para poder manipular a los pueblos a su antojo; en tercer lugar, la costumbre de matar al otro porque piensa diferente; y finalmente, simple y llanamente, porque hace ya casi 30 años que no hay una guerra realmente seria en la región y económicamente, ello beneficiaría muchísimo a las empresas productoras de armas que normalmente no venden sino chichiguas por estos lares.Así las cosas, veremos un combate entre bombarderos rusos de última generación siendo pilotados por venezolanos (apoyados en tierra por las fuerzas de ocupación bolivariana de las FARC) contra el mayor ejército de Latinoamérica (y el más entrenado aunque no el más efectivo o eficiente y lleno de paracos y fuerzas especiales entrenadas por los amigos del norte), es decir, el ejército colombiano y las bajas, seremos nosotros, los que no tenemos velas en ese entierro y solo pondremos los muertos que no tendrán a quién o qué reclamar, porque terminará siendo una guerra legítima donde no ganará ninguno de los bandos enfrentados y todo será aún peor de como es ahora, para todos.