viernes, enero 28, 2005

Bailando Con Serpientes

Por un momento supongamos que usted, estimado lector, es nada más y nada menos que quien es dueño del poder político y administrativo de esta loca Colombia en la que azar del destino nos tocó nacer. Así que ¿a qué juega usted, cuando en vez de dedicarse a arreglar la casi infinita lista de problemas que tiene su nación, se va para la frontera a torear al vecino que acabó de ofender? Bueno… seamos realistas, no lo ofendió, sino que lo amenazó directamente porque le comprobó que su ejército es supremamente permeable a cualquier intento suyo…
Si Colombia había respetado las Normas y Tratados de Derecho Internacional hasta ahora (y eso que los gobiernos pasados fueron aún peores o quizá nunca sabremos la verdad y todo no es más que una pantomima) y le da por irrumpir en suelo extranjero, pues hombre… lo mejor que usted puede hacer es disculparse, porque lo más posible es que le hagan exactamente lo mismo, porque el único que lo apoya es su amigo del Norte. Claro, si usted se va a las malas, que es lo que parece que va a pasar, pues si le conviene ese apoyo, pero como usted no está en condiciones económicas (pero políticas si, aparentemente) de plantear un enfrentamiento armado… ¿para qué carajos se pone a hacer fieros?
Bueno si, usted tiene razón, demostró que puede torcer militares allende las fronteras, pero le costó platica, y esa platica no es suya, es del Estado Colombiano y para colmo, mire que el tiro le salió por la culata, porque le salió más cara “la vueltica”. Ahora tiene jodido al oriente del país porque no hay gasolina (de contrabando, pero gasolina que usted no ha podido llevarles nunca, quizá porque le interesa un carajo) y como su vecino está realmente piedro porque usted le demostró que la lealtad de “la causa” también se puede comprar, pues le frenó los camiones de los muchachos que hacen negocios con las empresas de la nación de su vecino y para completar el cuadro, como las carreteras de ellos son mejores, pues tiene aguantando necesidades a muchos de los que también pagan los impuestos con los que usted tiene bien vestiditos a sus soldaditos, porque es más fácil dar la vuelta por el patio del vecino a saltar la manigua que usted tiene y a la que no le ha construido vías nunca.
Así las cosas se ponen más fregadas de lo que están y el panorama que antes se veía gratamente nacionalista e idealista para rodearlo a usted como la unidad del poder, pues la verdad verdad… como que se desvirtúa más rápido de lo que los ingenuos alcanzaron a imaginar (o sea, usted, sus amigos y yo).
Lo más maluco de todo, es que usted está cayendo en el juego tergiversado que le plantearon alegremente sus amigos que ya vienen desde hace mucho rato, jugando las mismas cartas de sus no tan amigos. En consecuencia, el campo de recreo y distensión en el que usted tiene para sus amigos un rincón de la patria, pues la verdad verdad… pierde validez política, porque usted no está demostrando voluntad de paz, sino todo lo contrario y mas bien todo parece es revanchismo y no una sana intención de buscar acercamiento entre las partes emproblemadas (o en conflicto, como dicen los que saben de política y guerra).
¿Ya sabe? El problema más verraco que tiene usted, ni siquiera es con su vecino ruidoso y marrullero, sino es con el amigo del Norte que le está apoyando en esta trifulca, porque él le va cobrar en últimas ese apoyo. ¿A caso no había escuchado el famosísimo axioma callejero que dice “nadie te invita a almorzar gratis”? Si señor, su amigo del Norte no hace nada gratis, y él le va a pedir que le envíe en muestra de agradecimiento sencillo (así como gesto de parceros) un par de los muchachos mañosos que usted tiene tan bien resguardaditos en el campo de recreo y ahí si que se va a meter en la grande. ¿No lo había pensado? ¿No? Lástima, porque o sino, no la hubiera embarrado tanto o por lo menos que hubiera valido la pena el esfuerzo al agarrar a un “monito” de esos que tiene de apodo Jojoi, un Raúl algo… o algún otro barbado de esos que tanto lo desvelan.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Asi se habla.

Que viva Fidel! ( ... Castaño? )

30 de enero de 2005, 11:39 a. m.  

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