martes, noviembre 09, 2004

Sancocho de Venus

Resulta que como soy tan malo para ver noticieros y sobre todo, tener que aguantar a los versatilitos de la TV, ahora resulta que me impusieron una tarea al estilo Misión Imposible que si no cumplo, mejor autodestruirme en menos de 5 segundos. Juemadre, que piedra, me toca gravar el dichoso reinado de Reinmundo (perdón, el negocio de Raimundo) porque resulta que algunas viejas colombianas que viven en la miércoles aún no se han civilizado lo suficiente en el “Primer Mundo” como para poder apartarse de semejante banalidad tan contumaz y antitética al sentido común de lo que en realidad es la belleza. Pero bueno, será seguirles la cuerda (ser consecuente con las ideas familiares) a las tías abuelas (por aquello del respeto a la edad, no por mas) y aguantarme a una mano de maniquíes tapizados en maquillaje y de cabello tinturado hasta en las partes “nobles”, rajando del atractivo (sexual, por supuesto) que ellas ya no tienen y soportar con resignación los triviales o ácidos comentarios sobre la celulitis, narices de plástico, puchecas de silicona, colas planas, canutillos, lentejuelas y los chistes estúpidos de todas y cada una de las víctimas (y victimarios de la investigación periodística) que por ganar vitrina publicitaria, es decir, con tal de entrar a los retorcidos medios de comunicación son capaces hasta de dejarse manipular y destrozar hasta de los adefesio de Reinmundo, Gloria Castaño, Amparo Grisales, Isabela Santodomingo, los maricones esos que escriben las crónicas desde “La Heroica” y hasta los sapitos de los programas de chismes, porque no existe en Locombia un Reallity más popular, continuo y soterrado (para las mujeres sexy, traquetos, políticos veintejulieros y narcos) que el dichoso Reinado de Cartagena.
Pero como dato curioso o para resaltar del dichoso evento de belleza en Cartagena de Indias de este año, noté que no había rubias naturales ni peliteñinas en lidia por la corona, sino que están es en la presentación de eventos y espectáculos del mismo; curioso. ¿Si o qué? Hasta las dos décadas y pico que tengo de memoria, algo así nunca había pasado, pero me agrada. Es realmente interesante, pues demuestra que el estilo y la pertenencia estética de la nación en cierta medida parece que están cambiando de rumbo; vaya uno a saber si para bien o para mal, de esas cosas no comprendo, pero que se nota un cambio, se nota.
Así las cosas, da la sensación de que las morenitas están de moda y como que el sentido de bastardía que tanto ha mellado la autoestima de Locombia como que está siendo revalidado sin que casi nadie lo note (ni siquiera los supuestos expertos parecen haberlo notado) porque no he escuchado ni leído algo al respecto en ninguna clase de medio (Bueno... ¿Cuándo un periodista nota algo que va mas allá de lo elemental?).
Curiosamente en éste reinado todas las candidatas al “cetro” también aparentan ser muy prudentes y ninguna hasta ahora ha hablado (que se sepa públicamente) de política, deportes (fútbol, claro) o de religión (el Papa Juan Pablo II, La Madre Teresa de Calcuta, alguna virgen que solo ellas conocen o de abortos de último minuto en la semana de parciales), del o los procesos de paz (con los guerrillos o los paracos) o en el peor de los casos, de la “mesiánica” administración actual. Supongo que esto se debe a alguna cláusula penal incluida en algún contrato secreto de esos que firman a las escondidas de todos con la organización de Reinmundo y que no tiene otra finalidad que evitar la proliferación sagrada del chisme que tanto disfrutan los medios y las señoras beatas. La verdad, es una buena medida para el espectáculo, pero aleja al “certamen” de la realidad encerrándolo en una burbuja más endeble de lo que es, porque todos más o menos imaginamos como es que es el cuento allá y quiénes son los que ponen la plata y de donde es que sale para patrocinar una pendejada de tales magnitudes y por lo tanto, extremadamente costosa. Total, con o sin reina de la belleza en Locombia las cosas no van a cambiar y la vida, en esta bella nación del Sagrado Corazón de Jesús, cualquier cosa puede suceder, menos algo realmente bello para todos.