martes, noviembre 02, 2004

Miedo

No soy bueno con los vaticinios o las clarividencias que tienden a hacer los economistas o los analistas políticos; quizá porque aún tengo un poquito de esperanza en la razón o porque me resta conciencia para suponer que el pensamiento colectivo (sentido común) es la respuesta a los males de la humanidad y que debería representarse en los actos de altruismo, pero como normalmente me equivoco cuando quiero ver el futuro cercano (o sea, de aquí a quince días), la imaginación me falla buscando un bonito final para poder capturarlo y ponerlo en alguno de mis post y como siempre, la realidad va mucho más allá de los límites del horizonte de la razón consecuente y la arepa (la situación) se voltea en contra de los buenos deseos.
Así que las cosas o la vaina en USA, es muy clara desde la amable aparición de Ben Laden en la Tv mundial amenazando al pueblo Norte Americano. La verdad, no niego que deseaba ver al candidato Demócrata siendo proclamado presidente de la Nación más poderosa del mundo, pues no me llama la atención el estilo o tendencia armamentista que los muchachos con el símbolo del burrito suelen darle a la política externa de dicha nación.
No hay que ser un genio para ir a las urnas electorales y depositar en ellas la opinión, a duras penas, basta con caminar hasta allí, ser apto legalmente para hacerlo (mayoría de edad, ser ciudadano y no entrar en ninguna de las inhabilidades que las leyes suelen prescribir para eventualidades dispares) y estar más o menos enterado de lo que los candidatos dicen. El problema normalmente, como humanos que somos, es dejarnos seducir por lo que aparenta ser más “bonito” y no lo conveniente; así terminamos votando por el que menos va a hacer, pero que mejor disfraza su “programa”.
Un ejemplo de ello es lo que me sucedió en la última elección en Colombia y en la única que puedo dar mí voto y por eso siempre que puedo, lo hago. En contra de lo que ustedes se puedan imaginar, no voté por Uribe, Serpa o Luchito (Garzón, claro), sino que me dio por votar por un sujeto lo más de simpático y extremadamente particular que realizó sus alocuciones vestido de torero. Es que siempre he pensado que quien es capaz de ponerle el pecho a semejantes animales merece respeto, así el show sea una carnicería desequilibrada, ya que el pobre torito se encuentra en una desventaja la berraca (Entre otras cosas: es el colmo, ese pobre animal sale solo a pelear contra una mano de gente que hasta a caballo va, le echan cera en los ojos y el culito y para colmo, le picas güebitas. ¿Por qué Green Pace no se ha pronunciado al respecto en Latinoamérica?) a pesar de que el espectáculo se vea muy “luminoso” por el tamaño del animal, su fiereza y por el traje de luces del torero y los banderilleros. En fin, lo que sucedió en realidad, era que me imaginé que con el nuevo sistema que se venía pierna arriba (o la guillotina que se acercaba filosa y toda lata) se necesitaría para salir del país un certificado de votación, cosa que efectivamente conseguí, así hubiese votado por un mansito que ni trescientos votos sacó en todo el territorio patrio. Bueno si, también es porque tengo alma de payaso y entre los bomberos no nos pisamos las mangueras y la burla me sonó divertida y a nadie la hacía daño y mí conciencia de paso, quedaba limpia por un ratico.
Pero en el caso Norteamericano, la cosa si que es bien fregada, porque el payaso se alineó con el que menos nos imaginamos que lo haría, pero confirmó que quizá Fahrenheit 911 si tenía razón. Lo maluco de ir descubriendo un trocito de la verdad, es el problema del nicho, o el contexto en el que ella se desenvolverá, es decir, siempre la sociedad termina preguntándose, ¿Y... qué vamos a hacer? Siendo sinceros, la cosa es muy simple: la masa optará por la opción menos dolorosa, que a simple vista, es la más simple o fácil. Lo que no es otra cosa, que buscar soluciones a corto plazo para dilemas o laberintos que vienen edificándose desde hace mucho tiempo y que ni un milagro arreglará de un día para otro, pero como la sociedad es como una vieja beata (chismosa, crédula, ignorante y hambrienta) de los domingos en la mañana, la cosa es simplemente de fe, de un complejo de Edipo llevado a sus más altos niveles comunales, donde el Estado (papá) resolverá todos tus problemas (miedos) con un puño de hierro. El problema es que “papá Estado” está representado físicamente en seres humanos, y los seres humanos hasta donde yo comprendo, nos equivocamos, sufrimos de debilidades y ambiciones y allí es donde la fe que la sociedad tenía en el puño de hierro, se destroza como si fuera de barro seco antes de llegar al suelo.Por otra parte, hoy como fue día festivo en Colombia, no me dio por escribir ni poner a leer nada inteligente más allá de ver Tv (o sea, nada) y terminé viendo en FOX, Al Diablo Con El Diablo. La película no es gran cosa a parte de la sensual aparición de Liz, pero bueno, el caso es que hay gente que es capaz de negociar con abstracciones para terminar realmente jodido por una pendejada. ¿A quién carajos se le ocurre (si el alma existe, claro) vender el alma por una simple vieja que ni conoce, ah? Pero bueno, Ben Laden (un payaso completo) al parecer se la vendió a sus amigos petroleros por mucho más que una simple viejita o un harem de esos que suelen tener los musulmanes con mucho dinero, y así la cosa no está nada mal para las finanzas personales del afamado militante del miedo que de nuevo le hace pistola a su propio pueblo en aras de su beneficio personal y como dicen (parodiando, por supuesto) en el comercial de Masther Card, tener a los chicos del norte asustados, “no tiene precio”, así te paguen por semejante bajeza y en el proceso, dejes en claro que los principios (la ética, la FE verdadera de los textos sagrados que dices respetar y el progreso basado en el diálogo y la educación) por los que se supone luchas son una farsa completa y en consecuencia, por aquellos que luchas, solo son carne de cañón y no merecen más que miseria.