sábado, noviembre 20, 2004

Carta abierta al Niño Dios

Querido Niño Dios:
Este año me porté muy bien: no dije muchas groserías, ni tampoco me emborraché más de una vez cada ocho días, no le puse los cachos a ninguna, creo que no tengo deudas porque no tengo un centavo en el bolsillo, cuando fuy al estadio juro que solo madrié por reflejo, este año no metí ningún billete falso que me hubieran metido (ya los voy a prendiendo a distinguir de los de Tío Rico), no me colé sino en dos colas (una era de cine y la otra para entrar a teatro, así que ninguna de las dos cuentan), solo se me olvidó darle la comida al perro como tres veces (pero por trasnocho), no patee a ningún mansito o vieja disfrazado de Barnie o de algo por el estilo, no le robé cigarrillos a nadie, mis herejías este año estuvieron sustentadas en el proceso dinámico de la historia y en la hermenéutica, solo me olvidé del cumpleaños de ocho personas (¿o serían más? Jodido recordar), además solo rajé de los políticos, de lo mamona que es la F1, lo torcidos que son los dueños de Millos, de los noticieros (con todo y sapitos, lo acepto; pero se lo merecen), de lo mediocre que es el sistema educativo en Colombia, de las guerrillas de derecha e izquierda (es que no hacen nada productivo) y los malditos reallitys que sinceramente son verdadero calvario y con ellos pagamos todos los pecados televisivos del mundo.
Por otra parte, querido Niño Dios, te cuento que tengo un promedio aceptable en la U, me baño de día de por medio, me afeito una vez al mes y me peino una vez por semana y hasta he bajo mí cuota de cigarrillos casi a la mitad.
Así las cosas querido Niño Dios, te pido dos favorsitos y si puedes, que me des una ñapita en uno. Por amor de Dios (o lo que sea, no me importa) no dejes que Pastrana, Samper, Gaviria, Turbay, Belisario, cualquiera de los Lopez (incluyendo al que se cree Faraón) sea presidente de nuevo con ese cuento de las reelecciones, preferible 12 años bajo el yugo de Uribe. Ah y otra cosita, a ver si se me hace el milagrito, quiero conocer una viejita que valga la pena y que dure un ratico.
ATT:
Sam Roca