martes, noviembre 16, 2004

Atrocidad Incompetente

Cuando estudiaba Derecho (leyes y jurisprudencia) la ingenuidad nunca me dejó ver más allá del discurso que me recitaban los docentes de lo que se suponía traía con sigo la Ley; no por el sentido mismo del sistema modular, sino por la política aplicada por la universidad al desarrollo del mismo.
El estudio de la leyes y el sistema político de una Nación, según comprendo, desde un proceso “modular” que al principio me pareció de lo más innovador, viendo primero las asignaturas introductorias, luego públicas, civiles, comerciales, penales (por fin) y laborales (donde se demuestra con claridad y crueldad escueta la vileza del espíritu humano) a la larga fue lo que me sacó por completo de la idea de lo que estudiaba era un elemento concreto del desarrollo social y más bien, me contextualizó antes del sexto semestre, en la realidad, y así concluí que la humanidad estaba condenada a sus males por gusto propio. Por conformismo político.
Nada más que leer de Stanislaw Lem, “Existe Mr Smith” (y que no es otra cosa que aparentemente un simple cuento de ciencia ficción) como para comprender que el Derecho penal es el que hace al hombre y no al revés. O también, pegarse una pasadita por las hojas de El Proceso de Kafka y Los Miserables de Víctor Hugo, como para saber que se puede confiar más en el infractor, que en la ley o sus ejecutores que en vez de ser imparciales, resultan siendo la “atrocidad incompetente”.
No me vengan con el cuento de que en Crimen y Castigo de Dostoievky, la cosa es a la inversa, porque deberían darme miles de razones y a la final, el sentido sería o terminaría siendo el mismo que en El Proceso o en Los Miserables.
Es que la cosa es muy simple, si la ley se supone es un silogismo perfecto, aplicable a la universalidad... ¿qué sentido tiene que existan diferencias entre unos y otros (o sea, los fueros)? Y en consecuencia, lo más lógico es que terminemos preguntándonos ¿vivimos a caso en una democracia? Si pensamos en el término utópico como respuesta, porque de vez en cuando tenemos la oportunidad de ir a las urnas, pues nos equivocamos; mas bien debemos pensar en la democracia viejita, esa que era para la Demos... en esa quizá si estamos y Moro y Bacon, ganan relevancia, así nadie sepa quien carajos es que fueron.
Se supone que la ley limita (por ejemplo) que mí libertad va hasta donde comienza la del otro, pero en un nicho realista, la cosa es a otro precio; el ejercicio del deber se convierte en una herramienta de poder y la propiedad privada (uno de los mayores ejercicios de la libertad capitalista de Occidente) es eliminado bajo el amparo del bienestar común: Contradictorio... ¿Si o qué? Por otra parte, parece que la ley está diseña de tal manera que promueve la existencia de la ilegalidad o de la infracción misma, para así, perpetuar el sistema caótico en el que vivimos; me explico: si por algún caso, un sujeto (sujeto a la ley, claro) le da por matar a alguien, será castigado dependiendo de su mal a la sociedad, pero si mata a más de uno, pues se agrava la situación del enjuiciado, pero si aniquila a muchos más (a punta de balas o de hambre que a la larga es lo mismo) pues ya no se le cuentan porque existen infinidad de herramientas para hacerlos “desaparecer” otra vez, o también está el otro caso que a la final es el más común en nuestra dolida Colombia, del pobre (ignorante sin oportunidades, desplazado con hambre y desesperado o simple ampón de acera) que hurta una gallina y le meten como 10 años de cárcel, pero eso si, al funcionario (de alto rango, claro) que se roba descaradamente 400 mil millones de pesos de los impuestos (es que el o la idiota ese creen que su labor en el cargo público que desempeñan es precisamente ese: robar y generar de un modo sistemático y desde el amparo del poder, más miseria) y lo peor de todo es que lo o la terminan premiando (por “vivo”, por “artista” o porque supo aprovechar el cuarto de hora en el cargo) con una embajada, un ministerio o una candidatura para el senado o la presidencia. Total, la ley es inventada (firmada y aprobada y hasta ratificada) y elaborada por aquél que espera plácidamente en su escritorio (con o sin uniforme verde, o sea, la verdadera atrocidad incompetente) que no se le aplique sino en favor y así las cargas se desnivelan y después preguntan porque es que pasan las masacres, la violencia generalizada en las ciudades, los desplazamientos forzados y se levantan insurrecciones o “revoluciones” de medio peso que lo único que generan es más violencia y miseria en nombre de un pueblo que lo único que pide es un poco de paz y equidad.
Juemadre, que tristeza, pero la realidad nos muestra una y otra vez que en este país de mierda legisla todo el mundo (desde impuestos de guerra provenientes del estado o del monte con las vacunas pasando por el 3 x Mil para que la república independiente de los bancos no deje de ganar un solo centavo a pesar de las atrocidades que hacen, hasta tener que votar para que a uno le den una pinche boletica o recorte que le bajará la matrícula en la universidad o le ayudará a uno a sacar un pasado judicial para aumentar la tramitomanía y fortalecer la burocracia), menos el hombre y la mujer del común, que son en realidad los que de verdad debería legislar para el beneficio de la sociedad.
Caramba, yo no pude a tiempo distinguir que lo que se suponía estudiaba (por estar inmerso en el cuento del idealismo adolescente de querer cambian al mundo) era una patraña, una mofa perfecta al sentido común y a la concepción más plana de justicia y todo, porque a los “genios” que se les ocurrió diseñar el sistema de estudio modular del derecho o de las leyes colombianas, no se les ocurrió mostrarme el espejo verdadero de la ley que es el derecho penal, desde el principio y sus implicaciones políticas.

Epígrafe: de las otras ramas donde el poder público está representado o estudiado, no hablo porque no tengo la más remota idea; así que lo siento. Pero en estos días, me voy a charlar con un médico a que me cuente cositas. Ha, y de los militares... pues eso es harina de otro costal y de muchas toneladas.