sábado, octubre 23, 2004

Pambelé o los niños de los semáforos

No se ofendan, ni me malinterpreten, pero como he estado leyendo últimamente algunos escritos filosóficos sobre religión y filosofía escritos por Giovanni Papini, a veces me da la sensación de que Jesús, el hijo de María y José, era colombiano. Obviamente estoy viendo las cosas desde un punto de vista muy humano o sociológico, no teológico.
No, éste post no es una broma más sobre el delicado asunto de la concepción, vida y obras de Jesús; la verdad, cada cual tiene derecho a creer en como y lo quiera; eso es decisión de cada cual o una herencia cultural, así que ni modo. Lo cierto es que el dogma es el dogma, así que eso no me preocupa en lo más mínimo discutir acerca de él, ni tampoco me interesa hacer una mofa sobre lo mismo, no es mí naturaleza.
Pero si hacemos una analogía relacionada con algún chiquillo de clase baja en nuestra patria, definitivamente quedaremos realmente asombrados por las similitudes y coincidencias que a la final, no dejan de ser realmente trágicas.
Para empezar, Jesús es un hijo de un núcleo familiar desplazado; desde que nació el gobierno (el Estado es el rey, príncipe o tribuno romano designado) sin una razón justa o aparentemente legal contemplada en las 12 tablas, quiere liquidarlo porque si. Razón por la cual, su madre, una pobre mujer adolescente (según se entiende en las escrituras, María no pasaba de 15 añitos cuando dio a luz a Jesús) debió hacer un peregrinaje ni es más bárbaro, para terminar en una porqueriza (establo) que no le pertenecía (es decir, nada más y nada menos que invadir predios ajenos para poder resguardarse de su propio estado y poder dar a luz) y esperar sin medios de salubridad adecuados a que la naturaleza de los actos de parir se desenvuelvan de la manera que quieran porque ni ella o José (entre otras cosas, José era un sujeto complejo. Sin ánimo de ofender a nadie, pero era lo bastante mayorsito para estar casado con María que a duras penas era una nena, pero... – sin ánimo de ofender, reitero- ¿Quién más se iba a hacer cargo de un hijo de una profecía en la que muy pocos creían? Solo José.) tenían la menor idea de ser parteros o de partos y muchos menos en condiciones tan extremas como las que debieron enfrentar. Así que Jesús nació de milagro y en un lugar que no era su hogar o algo parecido.
Segundo. De su infancia se sabe tan poco, que lo más posible es que nadie le haya educado más que en el hogar, y si pensamos que la sociedad judía de esa época era total y absolutamente machista, a la que le tocó ser padre, madre, maestro y amigo, fue a la pobre María. ¡Que carga laboral más berraca además de ser ama de casa y tener que cocinar y criar a los demás hijos de José.... que según se entiende, eran un montón! De dudosa calidad es la educación que recibió El Señor, claro, sin que se ofenda ninguna madre... pero parece un estadio común a los de nuestros chicos.
Tercero. Supongo que a Jesús de muchacho le tocó trabajar para ganarse el pan diario en el taller de su padre además de que los hermanos mayores debieron montársela de lo lindo por tratarse de un hijo extramatrimonial y por lo tanto la segregación debió ser brutal, así que aquí tenemos otra similitud: ¿Ustedes si sabían que 3 de 10 niños en Colombia, menores de 13 añitos deben trabajar o sino se mueren de hambre? Claro que si, en Colombia por donde uno vaya o esté existe y existirá segregación tanto racial como social.
Pero allí no termina la analogía. Como cuarto punto tenemos el mayor de los problemas. ¿Cómo es posible que por pensar, sentir y actuar diferente un muchacho es simplemente un subversivo? Pero lo realmente aberrante no es que lo diga el Estado por medio de su largo brazo del poder, sino que lo vienen a decir los menos indicados para ello y que se supone deben ostentar las mayores virtudes éticas. Que vergüenza. Pero para colmo de males es delatado o entregado por un supuesto copartícipe o amigo, así que la delación es una cosa de vieja data, sobre todo si hay dinero de por medio. Claro que algunos como el señor Jorge Luis Borges, dicen que sin Judas nunca hubiese existido un Jesús. Pero bueno, la cosa es que a Jesús nunca se le respetó el derecho a la defensa, se le violó el debido proceso y para colmo fue capturado por un delito, juzgado por otro y finalmente condenado por otro muy diferente a los dos anteriores.
Viendo las cosas desde un punto de vista muy humano, debemos admitir que en aquella época de Jesús, el refugio emocional a tanto problema no era otro que el vino y si con él no alcanzaba, estaba la religión. Pero un niño actual, pobre o de la calle... ¿dónde ha refugiarse? Si pensaron en las drogas, pues no se equivocaron, claro que también está la venganza sistematiza en contra de aquellos que hemos tenido un poco de mejor suerte y así, se fomenta en un ciclo vicioso la violencia y la pobreza perpetua. Ustedes disculparán mí atrevimiento teológico, sé que ustedes tienen más idea de las religiones y la fe que yo, que más bien tengo estilo herético, así que sabrán encontrar más puntos en común (o menos) con la vida de un niño cualquiera de las calles en Colombia, con la del hombre que se supone es el ejemplo que siguen aquellos que tienen el poder de cambiar la realidad. Pero lo cierto es que ser pobre hace dos mil y pico de años es lo mismo que hoy, la vida no ha cambiado nada y Pambelé tenía razón cuando dijo: “Es mejor ser rico que pobre”.