domingo, octubre 17, 2004

La leona de la Línea...

No sé si ustedes estimados lectores, se hayan enterado de un simpático chisme que corre de café a bares y luego a discotecas para terminar en amanecederos y moteles en el centro del país... Resulta que un día una nena (que está como ella quiere, es decir, buenísma para llevar a fútbol porque es 4 x 4) me contó que se había escapado una familia de leones del camión de un circo (no dijo el nombre del circo a pesar de que yo insistí en que recordara, pero terminé pensando que nada más se trataba de otra treta más del honorable senado de la república de Locombia para distraernos respecto al espino tema de la reelección) que no era ni el circo de Pernito Santos o Turquita Pretel de la Friega... así que me preocupé porque la cosa parecía en serio. Aquella nena nunca me había cuentiado y además, es que a ese tipo de animales hay que ponerles cuidado de vez en cuando... digo, al felino y su familia.
Así que me di al trabajo de hacer labores de inteligencia sobre el asunto y me puse a preguntarle a cuanta persona veía que tenía que ver o había pasado por la Línea hace unos días. Como sería que le pregunté a los que pasaban en los enormes buses esos que parecen ataúdes inmensos y que huelen a aceite quemado con llanta molida a la plancha y hasta los que paraban en La Paloma a tomar kumis endulzado con aguardiente. Pero ninguno me dio razones válidas y señas particulares... ninguno me mostró fotos de huellas o rastros de kk, como sucede con animales como aquellos... La cosa, amigos, entonces se puso fregada, por lo que opté por pensar al estilo CTI... : “huy Echeverri... creo que me engañaron...” y olvidarme del asunto.
Como la curiosidad nunca muere, me dio por llamar al INDERENA, que supuse debía saber algo sobre el tema y les pregunté por los progresos en la persecución y captura de los peligrosos animales. Pero como era de suponerse, nadie me supo dar razón y terminaron preguntando “¿... y usted de dónde sacó una idea tan estúpida? La verdad, sentí que mí nivel G1 se acercaba peligrosamente a su tolerancia antes de cruzar el límite de la cordura; colgué desconsolado. Pero no me rendí, no señores, no me dejé amilanar por el nivel G y persistí en mis investigaciones, pasara lo que pasara debía encontrar la verdad.
Volví a la sana costumbre de ir a la fuente primaria (el puto vulgo) e indagué con más cuidado, porque en esta época de censura, pueda que hasta algo como una familia de leones sueltos en una zona Andina y poblada sea ocultada por obvias razones...
Para casualidad de casualidades, una amiga (quizá la única que tengo) me terminó contando que un familiar de ella ha vivido toda la odisea del bendito animal... a lo cual repliqué: “¿Como así, no era una familia entera?”. Y ella me respondió muy convencida, “Nop... es uno. Bueno, una... porque al león y a los cachorros les agarraron de una”. La afirmación, su severidad y tono me dejaron pasmado. Como ella es una buena persona, de esas que no le gusta dejar nada a medias, me explicó con lujo de detalles como a un tío de ella le había tocado hacer de todo con la comunidad campirana de Calarcá para poder proteger al ganado y a los perros... como a las pobres vacas lecheras (presa favorita de la leona, según me contó) las habían dejado destrozadas en los pastizales y abrevaderos con las entrañas despedazadas y a medio comer en un espectáculo de muerte tan horroroso que daba asco. ¿Se acuerdan de la película de Michael Duglas y Val Kilmer... “Garras”? Alcancé a imaginar por un segundo que nos enfrentábamos a un peligro por el estilo... juemadre... ¡Que emoción!!!!!!!
De una me acordé de la leyenda sobre San Vicente del Caguan... no la supuesta paz... vah, eso es para pendejos, sino de una leyenda de policías que desde que me la contaron me dejó pensando seriamente en visitar la zona. Claro, en la época que me enteré del dichoso cuento no tenía la más remota idea de lo peligrosa que era ese sector de locombia... pero más o menos la leyenda decía lo siguiente:
Allá por el ochenta y pico, un grupo de contra guerrilla se coló en la manigua en búsqueda de una columna del M-19 que estaba jodiendo mucho a los terratenientes, así que había que frenarlos, porque la economía va primero que el sentido común. ¿O no?. Bueno, el caso es que los militares se metieron en el monte armados hasta los dientes para buscar, encontrar y dar de baja a los bandoleros que tanto mal le hacían a la patria, pero terminaron topándose con una bestia que los destrozó, porque no volvió ni uno y los guerrilleros, cuando llegaron al pueblo, fueron informados de que hacía ya más de un mes que un comando especial del ejército se había metido al monte a buscarlos y que no aparecía. Como los manes del M se creían héroes de la otra patria (ese término nunca lo he podido entender, pero lo pongo porque así me lo contaron) se fueron a rescatar de las garras de la selva a los militares, de los que decían que no encontrarían sino los fusiles, cosa que fue cierta, según dijeron los dos sobrevivientes que regresaron un par de días después por el mismo camino donde habían partido también los soldados. Los guerrilleros contaron que fueron atacados por... bueno, el primero dijo que habían sido atacados por un murciélago gigante que chillaba como loco y el otro alegó entre llantos desesperados, que habían sido atacados por una horda enloquecida de simios inmensos y carnívoros. Bien, según el cuento, nunca los dos hombres se pudieron poner de acuerdo más que en un solo detalle: el único rastro que habían podido encontrar de los soldados había sido una mano derecha. En el comando de policía del pueblo después de interrogar a los manes que ya estaban realmente chalados, el teniente que mandaba, se las dio de varón (como le sucede a todos los chúcaros) y entonces se inventó una misión para rescatar tanto a los compañeros del ejército perdidos desde hacía ya más de un mes y para capturar a los guerrilleros que pudieran. Cosa que no le gustó al sargento que le seguía en mando, y que decidió quedarse cuidando el comando mientras su superior se iba de “paseo” por el monte a cazar a “El Bicho” (modo en el que bautizaron al dichoso animal o animales) pero por si las moscas, construyeron un par de barricadas y trincheras con bultos de arena y ladrillos de la escuela que apenas se estaba construyendo. La incursión del teniente en el monte solo duró dos horas, pues regresó corriendo, gritando y disparando para todas partes con los otros cinco agentes que le acompañaron y hasta lanzando granadas... a lo cual el sargento, ya alarmado disparó también para cubrir a su jefe y de paso librarse de la amenaza inminente. Pero la cosa no funcionó muy bien porque El Bicho les tumbó una pared trasera y sin motivo aparente, simplemente desistió de devorar a los uniformados porque no se escuchó ni se sintió nada después de tres minutos de aterradora confusión.
Bien, esa es la versión casera del Chupa Cabras, del Vampiro y hasta del Hombre Lobo... pero el cuento de la leona era diferente, sonaba más realista y hasta poética. Si lo piensan bien, era como tener al enemigo durmiendo al lado, pero se trataba de un enemigo natural, un ser que simplemente era él y que cumplía con sus instintos designales, no era un homo-idiotus armado con un Galil o un AK-47... la cosa era distinta; nada más que el hombre contra la bestia felina.
Pero como una leyenda urbana no surge sin su contraparte, resulta que un amigo escuchó que un puma se había escapado de la finca El Secreto perteneciente a CORTOLIMA. Yo hago una preguntica ¿Cómo es posible que alguien sea tan bruto para tener encerrado un animal como esos simplemente como si se tratara de un perro? Cosa que fue la que me informaron los vecinos de la dichosa finca estatal para investigaciones y que resultó ser cierto, porque yo escuché por casualidad a un veterinario de la misma institución terminó aceptando y disculpándose por radio que era cierto que el pumita se les había escapado.
No sé si en realidad se trate del mismo animal o sea otro, pero una prima que es bióloga, me acaba de decir que es imposible que una leona que no tiene la más remota idea de cazar, se ponga a hartarse vacas en un clima que no es el original de ella y que además un animal de circo que es hijo de otro cautivo y nieto de uno de zoológico tiene que ver cazar para poder hacerlo solo y que más bien terminaría siendo carroñero para poder sobrevivir.
Yo de esos animales no tengo la más remota idea, pero me parece realmente magnífico saber que aunque sea un puma libre aún vive en las montañas cercanas a mí ciudad. Espero que ningún mansito de esos que maltrata a sus hijos que de paso caza águilas cuaresmeras se las de de varón le de por meterle un tiro al pobre gatico que se merece vivir quizá más que se dicen protectores del medio.

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1. Nivel G: Alta inclinación a ser GÜEVÓN