sábado, octubre 02, 2004

Hablando con los vecinos

Normalmente mis jueves y viernes son unos días totalmente normales, de esos que es preferible olvidar porque no valen de mucho, pero los dos que acabaron de pasar, fueron realmente diferentes; quizá conspicuos.
Resulta que me ofrecí como expositor en una feria de universidades (No, no soy sapo. Simplemente es bueno devolverle a la universidad lo que ella le ha dado a uno. Me refiero a los profes y demás compañeros de clase) así no ganara un centavo, y fuera TODO EL DÍA... fuy feliz
Descubrí que el mejor casting de Ibagué lo tiene el Liceo (me importa un pito lo que diga cualquiera, pero son las niñas más amables, decentes y bonitas que vi en los tres días), también, que a los pobres profesores les toca de mártires si van de “paseo” con muchachos a cualquier parte, que el Tolimense (colegio de donde salí) aún tiene tres profesores de la época mía (¿Cómo hacen? Bueno, la verdad, me disculpé con dos porque de chinche fuy tan malo tan malo, que era pésimo y ahora me da pena) y que el único que ha cambiado he sido yo, así mismo, que la educación superior en Colombia es increíblemente costosa, que los estudiantes no tienen la más remota idea de que cuando firman una matrícula en una U están firmando un contrato, que nadie comprende porque o para que es que se estudia algo (todos parecen movidos por ideales o fantasías, nadie por la realidad y por supuesto, la orientación profesional que reciben los muchachos no sirve de nada en contra de CSI, Los Practicantes, los noticieros de Tv, los vallenatos, Nip-Tup y el Chavo del 8 o en su defecto, Pedro el apestoso) y que se supone que se estudia. Ah, y que toda publicidad que se haga es plata y esfuerzo perdido, porque NADIE lee las dichosas hojas, paquetes de información o volantes.
Y claro, los postgrados, maestrías y doctorados son tan berracamente costosos (y duran tanto hasta en Nueva Zelanda que es el culo del mundo) que por eso muy poquitos son los que pueden o se atreven a hacerlos. Maldita sea, es que el más económico de ellos hasta en las universidades de garage o cualquier instituto piratécnico vale nueve millones (vi hasta de 120 millones y un par de 85 mil dólares); igual, así y todo llega gente a preguntar, se llevan el volante o prospecto y con una sonrisa de ilusión en la cara, le dan a uno los datos y se van casi flotando. Pero no falta el lagarto-sapo-mentiroso-chispea mierda-ruidoso-burócrata que dice a pleno grito para que todo el mundo lo escuche que busca una MAESTRÍA porque ya hizo una especialización en administración de proyectos y que sin importar la carrera que él tiene (una maricada, por cierto) puede administrar hasta un hospital y que la investigación en todos sus niveles o esferas (¿será que ese tipito sabe lo que es un nivel o una esfera?) no vale nada.
Hablé un resto con un señor que es Capitán del Ejército de Colombia (si señores, aunque parezca mentira, pero es verdad) y con otro que es Sargento; discutimos de todo y a la final terminamos echando chistes, pero como nada es perfecto, resulta que me fuy al stand de la Nueva Granada a buscar información de postgrados, maestrías o diplomados de historia militar y nada... ¿Cómo es posible que la única Institución seria sobre el tema no preste ese servicio? ¿Qué clase de profesionales hace entonces el análisis de inteligencia o es analista de las Fuerzas Armadas Colombianas? Juemadre, por eso estamos como estamos...
Igual la pasé bien, a pesar de la decepción que ya les conté, hablé inglés como cinco horas seguidas (hacía ya más de un año que no lo hacía por tanto tiempo), conocí gente MUY interesante, me reí a montones, comí helado en cantidades industriales (el calor fue insoportable y había que remediar la situación ¿O no?) y descubrí que los lapiceros (también llamados bolígrafos) más bonitos eran los de mí universidad; algo bueno tenían que tener los curas...