miércoles, octubre 27, 2004

De culo pa´l estanco

Martes 1° de octubre de 2002
Las entidades con los peores índices de transparencia y mayor riesgo de corrupción en el país son el Congreso de la República y los ministerios de Defensa y Educación Nacional
.”
Corporación Transparencia por Colombia.


Eso dice un informe que si se toman el esfuerzo de buscar, encontrarán en alguno de los boletines informativos de la inoperante Corporación de Transparencia por Colombia. Pero si no tienen los medio ni el tiempo, como me pasa a mí, puede encontrar éste apéndice en el inicio del capítulo “El cruce de la vaca negra”, que pertenece al libro de Germán Castro Caicedo que se llama “Sin Tregua”.
Yo la verdad, me enteré de la existencia del dichoso libro por pura y mera casualidad de café, es decir, un abogado al que tengo el infortunio de conocer me informó sobre la existencia del texto más o menos así, según recuerdo:
- Ole hermanito.... – Primero pensé: “¿Y a éste bastardo quién le ha dado permiso para considerarse de mí familia, ah?”. Sacudí la cabeza para aguantarme algún insulto de esos que se me salen frente a los conciudadanos lagartos y entonces el mansito hizo una pausa como para tomar aire pues parecía que se estaba atragantando con algo entre el pecho y la lengua y no precisamente se trataba de un pedo o los fríjoles del almuerzo en el corrientazo de la esquina. Por unos instantes milimétricos de tiempo alcancé a pensar que se trataba de alguna de sus hermosas mentiras que siempre me echaba cuando nos encontrábamos en la calle y me contaba sobre el encargo de unos casos de millones que tenía y que ya estaban por “reventar” o de postulaciones públicas que había rechazado así en concurso él hubiese sido el mejor. Pero luego recapacité e imaginé que debía tratarse del tema que por esos días me preocupaba por el desamparo de patria que se siente cuando la impunidad es pan de cada día y a nadie le importa y que era el chismesito ridículo que circulaba por los pasillos de la Fiscalía Seccional de mí ciudad: “viene a contarme de las pruebas nuevas contra los politiqueros que asesinaron a xx... como si éste tipejo no fuese igual a los que halaron del gatillo. A la final, todos los políticos la cagan, roban, matan de hambre y luego matan a los que les señalan y no pasa nada”. Pero no, de nuevo, volví a equivocarme en mis conjeturas de primera mano cuando me encuentro con un “artista” de la Ley, pero tampoco le dije nada más allá de lo normal en una situación tan desagradable...
- Buenas... – Me tocó responderle porque una mesera estaba cerca y luego se riega de nuevo el cuento de que no saludo ni a mis excompañeros de universidad o a mi propia sombra. Pero me giré en la silla como para que comprendiera que deseaba seguir solo en la mesa, pero un tipo como ese nunca se da por vencido así de fácil, así que se sentó sin que lo invitara
- Sam – “¿Y ahora también se cree amigo mío el hijo de puta? Me pregunté irritado. “Pero bueno (me dije) ya que... termine su cuento y lárguese por donde vino” - imagínese que me encontré en la calle con un librito una rechimbita – Aquí en Colombia como los libros son tan verracamente caros hay que comprarlos en las calles pirateados si uno quiere más o menos saber que es lo que está pasando o se quiere divertir leyendo así sea al mamón de Harry Poter. Y cuando el lagarto se refería a rechimbita, lo que quiso decir fue que el libro era buenísimo. Bien, sigamos. – y se trata de las cosas que a usted tanto le interesan...

Ahí fue cuando pensé: “Mierda... están publicando como obras piratas y bajo nombre de otro mis cuentos, ensayos o poesías... eso me pasa por pendejo. ¡Puta vida!”. Pero no, el hombrecito me contó con lujo de detalles (casi lo recita) uno de los capítulos del libro y hasta dio fechas y nombras.
Como yo apoyo El Derecho De Autor, me di mis mañas y por fin me pude conseguir una edición legal y seria del libro y les cuento que me lo leí de un solo golpe. La verdad, Germán Castro me cae bien, me parece un verdadero verraco por tanta cosa que ha dicho y echo y aún sigue vivo, eso es de admirar y para colmo, pues dice y escribe de forma interesante.
Al principio me asombró el montón de temas de los que trata el libro y por supuesto, de lo tenaz que es la delincuencia organizada en Colombia. La delincuencia politiquera, la de las corporaciones de “ahorro y vivienda” y por supuesto, los paras y los guerrillos, pero como tengo el problema del escepticismo clavado entre ceja y ceja, me di a la tarea de buscar ratificación a los hechos o por lo menos a algunos datos del libro y terminé constatando uno que otro y ahí fue donde la realidad si que me dolió.
Germán Castro escribe, según una entrevista que él realizó: “- A partir de las reuniones del gobierno de Pastrana con Tirofijo y el Mono Jojoy aceleraron aquí la presencia de las autodefensas ante la evidencia de que el gobierno estaba entregándole otra República Independiente a Tirofijo”.
Que vaina, el gobierno mismo propone la violencia y el pueblo, bien jodido que si está, le coge la caña y vamos cada día peor o como dijo alguna vez mí abuelo: “Carajo, aquí vamos de culo pa´l estanco”. Eso es por el lado del factor violencia, pero lo triste es que todo es propiciado por el abandono de Estado, la impotencia de futuro y de paso, esa maldita manía que tiene el político y el militar colombianos en quedarse con lo que es del pueblo. ¿Cómo es posible que se bajen 400 mil millones de pesos que podían servir para arreglar el problema de los hospitales y de paso realizar un mejor plan de educación? Por favor, eso le hace más daño al país que una incursión guerrillera a cualquiera de los oleoductos (que por cierto son otro problema) o las matas de coca y amapola de los paras (claro que los paras y los guerrillos tienen matas y laboratorios por igual, así que a la larga son las caras opuestas de la misma moneda de latón) o un ladronzuelo o raponero de andén o parque. Pero como la misma clase de sujeto es el que se inventa y ejecuta la ley, pues tenga... la gente común y corriente es la que chupa y si alguien se atreve a alegar, para eso la vida no vale ni mierda y cualquier sicario por unos pocos centavos arregla esa “vuelta” o también, si el problema es más grande o la cosa es muchos ceros de por medio, pues para eso están los medios de comunicación mercenarios y los sapitos. Muy pocos son aquellos los que se han atrevido a expresarse abiertamente sobre el vandalismo descarado y cruel que sucede en todas partes del país donde el forzoso desplazamiento no es más que el fruto de adueñarse de las tierras, los bienes y vida de otros. Y si con ello no bastara, para eso están el 2 X 1000 y pagar veinte y pico veces lo que a uno le han prestado a punta de artimañas y la cara de necesidad.
Dice Germán Castro en un aparte de su libro:
“Según el Fondo Monetario Internacional, en Estados Unidos la gente paga su vivienda dos y media veces el valor inicial.
En Panamá, tres y media.
En Perú, cinco veces.
En Chile y Venezuela, seis y media.
En Guatemala y El Salvador, siete y media.
En Paraguay, quince.
En Ecuador, veintitrés.
Y en Colombia, veintiocho veces el valor inicial.”

Y para condimentar el plato de ser colombiano o que también podría denominarse como un “de malas”, los fondos de pensión abusan legalmente de los señores de la tercera edad, claro si usted tiene la suerte de llegar a anciano con un sistema de salud tan costoso y que no sirve para absolutamente nada más que ser robado tanto por politiqueros y sindicalistas y en un país donde la violencia es propiciada desde el Palacio de Nariño, el Congreso, las entidades oficiales y las empresas del mal llamado Estado Colombiano.

Aclaración final sobre el dudo inicio de éste post: Nop, mí excompañero de universidad no cambió, abrió los ojos o hizo un examen de conciencia sobre si y sus colegas bufócratas1; yo más bien creo que él ve como un reto igualar el record o logros de sus héroes políticos a los que sigue como perro canequero. El abogado del que hablo se jura y predica de centro-izquierda, de esos que eran llamados antes como Social Demócratas de avanzada o socialistas de reforma, pero quiere un Ferrari parqueado en la puerta de su casita mientras todos seguimos igual de jodidos.
1. Bufócrata: Dicese de aquél miserable que se dice colaborar con el desarrollo de una sociedad, pero lo único que persigue es el lucro personal y aniquilar a la población sin escrúpulos.