domingo, octubre 17, 2004

Boletín de extraoficial del DAS

El siguiente post es una modificación de un FW que me envió una prima y que me resulta lo más de divertido.
Se conoció que un grupo de árabes o musulmanes fundamentalistas se habían infiltrado en la sociedad colombiana tras haber inmigrado desde Venezuela (porque Chávez es amigo del mismísimo diablo) por Maicao (turismo religioso, por supuesto y de paso buscar financiación del narcotráfico corroncho) en un camión de contrabando perteneciente al Hombre Marlboro que desde USA aún controla las importaciones y exportaciones de bienes y servicios de clase y lujo de la región en colaboración con las honorables y heroicas AUC (actualmente en medio de un honesto proceso de reinserción a la sociedad militar). Dicho grupo (el de los árabes) tenía todo preparado para secuestrar tres aviones, dos de Avianca y uno de Intercontinental y destruir la torre Colpatría, el Ministerio de Defensa y el Palacio de Nariño: solo faltaba el arribo de dos cabecillas de la organización Terrorista Al-Quejoda para cumplir con su propósito.
Tras arduas labores de inteligencia, los astutos detectives del DAS descubrieron que los terroristas arribaron al aeropuerto El Dorado de Bogota, en un vuelo procedente de Barranquilla, un domingo a las once de la noche (no se pudo precisar exactamente que domingo, pues ellos los consideran iguales todos al con contar con fecha en el calendario futbolísitico), donde habrían llegado procedentes de Maicao. Al salir del Dorado (según cuentan los informantes pero el DAS no está seguro del todo) los terroristas tomaron un taxi y le solicitaron al conductor que los llevara al sitio de encuentro con sus colegas musulmanes en el Casa Medina, pues es un hotel de moda para políticos y artistas.
Viéndoles la cara de turistas (Altísimo Nivel G), el chofer del maracuyá los llevo hasta el barrio Las Cruces, donde fueron abordados por cinco tipos armados de cuchillos oxidados y revólveres hechizos; después de robarles hasta la última Dragma de lo que llevaban entre sus turbantes, los patearon y los dejaron botados en la carretera que va hacia La Calera, muy cerquita del mirador porque varios novios embaretados afirmaron que les habían visto por esos lados.
Aporreados y doloridos hasta el tuétano, los peligrosos terroristas intentaron caminar hacia Bogota, pero se encontraron con una avanzada de las FARC que merodeaba la zona en busca de gomelitos para secuestrar. Los guerrilleros al oír el acento extranjero de los “extraños” visitantes les secuestraron y los pusieron a caminar por el monte otras tres horas, hasta que se toparon con un comando contraguerrilla del Ejército Nacional de Colombia. Los terroristas se salvaron de milagro, pero cuando los efectivos del Estado les vieron la cara, las barbas y esos extraños cascos de tela y ni lo dudaron, ya que pensaron que eran de las FARC y se los llevaron para interrogarlos, “pues eran como sospechosos”, eso afirmó el teniente que comandaba el grupo del ejército luego en la Fiscalía. Después de doce horas, los miembros de la inteligencia del ejército concluyeron que los tal-ibanes eran inofensivos y los dejaron libres, pues no hablaban ni J de español y porque se pusieron a rezar y llorar como locos al ver las bolsas plásticas y las cubetas mamadas de agua con las que les iban a “arrancar una confesión voluntaria”, de esas como las que le sacan a los que agarran en capturas masivas en pueblos y ciudades.
Sin un peso, los terroristas tuvieron que recurrir a sus facultades artísticas y determinaron subirse a cantar y bailar en un bus ejecutivo pues no pudieron seguir recogiendo limosnas porque los gamines de la Caracas los sacaron a palazos y madrazos del territorio propio. Mientras iban recogiendo la plata en el bus, el chofer se encarnizó en una pelea con otro chofer de la misma clase de transporte público suicida y se volcó en la circunvalar, dejando gravemente heridos a todos los pasajeros y entre ellos a los dichos Tal-ibanes. A los terroristas se los llevaron de Urgencia para el Hospital San Rafael porque en ningún otro lado se suponía que recibían casos de indigencia, pero había huelga de médicos y estaba cerrado el servicio de urgencias, así que terminaron en el Hospital del Tunal, donde el sindicato les aplicó goticas de formol en los ojos para echarle la culpa a la administración porque ya dejar más niños ciegos era mal negocio de publicidad para el movimiento obrero que solo aspiraba a quedarse con un pequeño 90 % de los ingresos netos del hospital.
Luego de tantas peripecias, por fin lograron encontrarse con el resto de musulmanes para ejecutar el plan nada más y nada menos que en la suit presidencial del Casa Mediana, donde por fin descansaron un ratico y comieron tranquilos después de cuatro días de martirio.
Compraron los pasajes en una pequeña agencia de viajes de la zona rosa, para un vuelo Bogota - Medellín en Avianca, y compraron a un vendedor de dulces de los Laches un elegante Sinca anaranjado con llanta balón y exploradoras que pudiera pasar desapercibido en el parqueadero del aeropuerto. Luego cogieron la Avenida 26, pero se tuvieron que desviar en la Universidad Nacional porque había graves desordenes estudiantiles en el sector de la U N, con incendio de buses y protestas con piedra porque los estudiantes estaban furiosos porque en la cafetería le habían subido 20 centavos al almuerzo de acuerdo con el alza de la carestía y 10 por el cuento del IVA a productos manufacturados por maquinaria industrial y un 000.5 % por la sobre taza a la gasolina decretada por el alcalde Luchito Garzón para inversión social que por fin le había aprobado el Consejo de la ciudad en acuerdo con el Palacio de Nariño. Por desgracia, uno de los terroristas resulto herido por una papa bomba que se coló por una de las ventanas y se incrustó en el turbante que inmediatamente se incendió.
Más adelante se encontraron con la vía cerrada a la altura del CAN porque había una marcha de trabajadores públicos del Seguro Social pidiendo aumento de salario, menos horas laborables, aumento de vacaciones, prestaciones y de beneficios extra-laborales y pidiendo el retorno de Fina al mando de la institución porque según rezaban las pancartas, ESE si es un tipo honesto y que comprende a la labor y el esfuerzo de los trabajadores y sindicalistas.
Llegando al aeropuerto, no vieron un hueco enorme que les rompió el eje, la chumacera y se cagó las llantas balón que resoplaron como bombitas de fiesta cuando un niño las pincha con un alfiler. Como tenían miedo de coger bus o parar un taxi, por los hechos que les había pasado, decidieron caminar el trecho que les quedaba a pesar del aguacero infernal que se desató y que volvió la avenida una réplica del Río Bogotá, con todo, bacterias inmortales y burbujas de jabón FAB.
Finalmente llegaron no empapados, sino medio derretidos al aeropuerto, pero en el counter les dijeron que sus pasajes eran falsos y que la agencia de viajes donde los habían comprado era pirata, por lo que tuvieron que comprar otros pasajes, cuatro veces más caros y no por jets de Avianca sino por avionetas de SATENA. Les informaron que estaban de buenas porque el vuelo estaba retrasado diez horas pues había operación tortuga de los manes de la aduana que estaban alegando por las incomodidades de estar siendo vigilados y no poder robarse los equipajes de los pasajeros provenientes del extranjero, porque las azafatas estaban furiosas por la obligación de tener que utilizar faldas “decentes” a la extravagante distancia de cinco centímetros de los cucos y porque una mano de polochos de antinarcóticos estaban agarrados a plomo en uno de los hangares si poder dilucidar a quién pertenecía la mayor cantidad de pasta de coca incautada (¿al sargento que asesinó a los narcos que hacían las veces de correo, o al teniente que era el que iba a poner la cara ante las cámaras por el fenomenal hallazgo?) o si la iba a devolver a sus dueños originales por unos cuantos pesos en vez de ponerse a venderla al menudeo en las discotecas de la Calera y los bares de la zona rosa.
Mas tarde uno de los terroristas desapareció misteriosamente después de ir al baño. El DAS sospecha que le dieron escopolamina o la famosísima burundanga de la que cantaba Celia, pero informantes avezados en el chisme y ubicados providencialmente en la calle del Cartucho, afirman que le han visto por la 10 chupando basuco y otros (parece que integrantes del Consejo municipal) dicen que trabaja de streeper en uno de los bares gays de las casonas de la Candelaria.
Al sentirse totalmente abandonado, el otro terrorista se gasto las Dragmas convertidas a dólares que le quedaban para llevar a cabo la operación y que le dieron en el Hotel, en cambiar el tiquete por otro, pero de regreso a Irak donde sin duda en la zona verde y explotando autos bomba se sentiría más seguro junto a un tal Osama del que el DAS no pudo averiguar el apellido.
El DAS no dio más información al respecto, espero queden relativamente bien informados del suceso.

Agencia noticiosa F (F de Fifueputa...)