domingo, septiembre 19, 2004

Llamadas que matan

Como ya habrán podido descubrir, soy malísimo con aquello de las fechas especiales, lo cual abarca cumpleaños, festivos y por supuesto, el día del amor y la amistad. Así que como siempre olvidé escribir a aquellos que importan y a los que no también (de pronto se ofenden y uno nunca sabe que va a pasar en la vida), pero una persona muy especial si se acordó de la fecha y sobre todo, de mí... cosa muy rara, pero a veces sucede.
El es que el teléfono repicó como loco a las 10:00 PM de hoy, contestó mí padre y finalmente hablé. La voz no la conocía, es más no recuerdo haberla escuchado nunca en mí vida (pero la he escuchado, claro. Pero como tengo memoria de pájaro, pues siempre la embarro) pero como la señora al otro lado del teléfono se presentó, pues la cosa cambió y del asombro pasé al miedo. Si es que soy de un paranoico salvaje.
Era la mamá de una amiga (al parecer la única que tengo y ojalá, les confieso, fuera algo más, pero la vida es una chanda) y entonces pensé “Le pasó algo a XX... juemadre, ahora si me quedé solo en Locombia”... pero una milésima de segundo más tarde recapitulé y pensé algo aún peor “Ahora si se enfermó...PEOR debe estar clavada en un hospital, entubada y rodeada de una mano de gente y máquinas desconocidas. Pobrecita, debe estar muerta del susto y yo aquí sin poder hacer algo... MALDITA SEA...”
La sensación de impotencia es una de las peores cosas que le pueden pasar a uno en la vida; pero que el sentimiento “cucaracha estripada que se la llevan las hormigas a su madriguera y aún está pataleando (Este complejo sentimiento es algo así como depresión, solo que aumentada un poquito)”. Luego pensé, “con tanta joda que pasa en XXXXXX, seguro le pasó algo, maldita ciudad de mierda, cuando uno cree que está bien, tenga, algo pasa...”
En esas estaba cuando la señora empezó a hablar y me dijo que acaba de hablar con la hija y que me enviaba muchos abrazos y besos, y me deseaba un MUY FELIZ DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD (Ahí yo pensé “¿Como así, es hoy?... ¡Carajo... mucha bola!”).
Hace rato no me pasaba algo así, y eso que soy un despistado (como ya se dieron cuenta), así que me voy a enviar una tarjeta electrónica. Pásenla rico, no se asusten por llamadas imprevistas y disfruten de los sustos que a veces son chistosos y traen algo bueno.

Mientras escucho a Café Tacuba, publico esta pendejada cursi. Imaginen nada más que canción es y se juagan de la risa a más no poder