sábado, septiembre 11, 2004

El sábado huele a mierda

Garfield tiene los lunes, los The Cure tienen los días anteriores al viernes y yo los sábados... que mierda. Y supongo que el resto de la humanidad que no trabaja, odia los domingos.
Pero en mí vida no existe algo más repugnante que un sábado... no existe forma humana de que cambien, porque lo he intentado... en serio, pero nada pasa.
Me la paso toda la semana enchuchado estudiando, leyendo o tratando escribir algo que suene coherente así se vea tan soso y feo como siempre, y el sábado es mí esperanza, y preciso, tenga... una vil cochinada.
Más o menos esta es una sinapsis del programa:
Levantarme muy tempranito porque hay que darle la comida al perro o sino, se muere de hambre el pobre (¿Será que no puede dejar de madrugar un día a la semana, ah?).
Bañarme con agua fría porque ya se acabaron la poquita que había en el calentador y que es un chorrito porque en este pueblo el agua es una chanda.
Luego corra a buscar un medio de irme a la universidad, porque el transporte es una cosa fregada y la champeta ya me tiene cardiaco.
En la universidad, luego sufrir porque el profe no llegó o porque no hay libros, así que corra para la biblioteca que ya la van a cerrar porque este es un país de no lectores y porque como toda institución que se respete en el tercer mundo, es una burocracia la berraca y entonces las bibliotecas cierran el sábado muy a las 12:00 Meridiano.
Luego... haga más vueltas antes de llegar a la casa. Supermercados, la ida a la farmacia por si acaso y todas esas pendejadas...
Almorzar frío y solo.
Llamar a los amigos para ver si hay algún plan y mirar el fondo de ahorros de la semana, para ver si alcanza para una cerveza...
Aguantarse las mentiras y jodas de los demás...
Luego torear el mal genio del resto y finalmente, ir a alquilar una película porque no hay nada más que hacer... todos salieron falsos y para colmo, la película termina siendo mala porque uno nunca encuentra la que quiere ver.
Rogar para que el despertador no se apague con tanta ida de la luz y pueda levantarme el domingo en la madrugada a ver como se le funde el motor, se le estalla una llanta o simplemente joden a Juan.

Puta vida... odio los sábados.