viernes, agosto 13, 2004

Una Empanada Goda

Hoy me ocurrieron tres cosas lo más de curiosas... la primera fue la menos desagradable, pero si la menos democrática, es decir, me enteré de que era el representante de los estudiantes desde hace como seis meses y no tenía ni idea; parece que me escogieron dedocráticamente... que mala suerte. Según puedo imaginar, creo que se debió a que soy el único que alega cuando pasa algo, así que me la montaron y como le caigo bien al rector, porque tengo un promedio bueno y no me meto con nadie. En fin, ser pacífico sirve, pero te mete en problemas también.
Resulta que como soy el representonto de los estudiantes, pues me obligaron a ir a una “conferencia” de yo no sé que instituto democrático gringo, la cosa pintaba bien, porque supuse, “Ah, de pronto me levanto un contacto para una beca”, pero no; antes todo lo contrario. Lo que pasó fue realmente desagradable. Se trataba de una espeluznante convocatoria o reclutamiento masivo de nada más ni menos que el partido conservador, que tras de que empezó tardísimo porque todos esos tipos siempre llegan tarde (me refiero a senadores, representantes, asambleístas y concejales), pues en ver de empezar a las 8:15 AM como estaba planeado, arrancaron a las 9:10 AM... y todo porque tenían que esperar a Olguín, el director del partido (un viejo cagreco que cita a Platón confundiéndolo con Aristóteles o con Sócrates y que de paso, se cree un pollo) que se echó un discurso tan torcido, aburrido y largo que me tocó sacar un libro para no salirme en pleno inicio y hacer quedar a la universidad como un zapato. Pero como la curiosidad me pudo, vi a lo lejos una dulce niña que conozco desde hace mucho y de la que no sé el nombre... pero que importaba, total, me habían dejado plantado y ya estaba tan aburrido que no se me ocurrió más que ir a saludar. Hablamos de los viejos tiempos en la Facultad de Derecho, las parrandas en Cactus, las borracheras insignes en Lunada y las pataletas de los profes porque éramos unos mechudos desconsiderados. Y ahí fue cuando me enteré de lo que se trataba la dichosa “conferencia”, no era más que un reclutamiento soterrado, vil y mansalva contra la pobre juventud de mí pequeña ciudad y que todo ese show, evidentemente había sido un fracaso, porque sólo habían pasado invitaciones a los representantes de los estudiantes de los colegios privados (y de esos chuzos no va nadie) y de paso, los de las universidades y de éstas segundas, el único que había ido, era yo, pero por ingenuo. Bueno, por lo menos me encontré con una amiga de la bella época de leyes, en fin, la vida es una chanda y la política una gran artimaña.
El caso es que cuando por fin terminé el libro que estaba leyendo, salí del auditorio con disimulo, me eché el morral al hombro y cuando ya estaba llegando al parqueadero, vi que una señora se acercaba con una mano de empanditas... así que me dije a mi mismo “Mi mismo, debemos quedarnos un par de minuticos a desayunar”. Y mi mismo me hizo caso, y por eso comí empanaditas godas y luego, me largué, como alma que lleva el viento, pero de regreso a su casita y muy aburrido.Moraleja: cuando los inviten a algún lado, siempre lean las tarjetas... no sea y lo único decente que se encuentren sea una empanadita de pollo fría y una Coca-Cola caliente. Ah, y no se dejen poner en cargos que ninguno de ustedes quiere ocupar, pues hay que ser consecuente con la causa de vivir como nómada.