miércoles, agosto 18, 2004

Revelan conexiones de agentes del Estado y narcotraficantes en asesinato de Luis Carlos Galán

Así aparece en una carta póstuma de uno de los sicarios que participó en el atentado y que fue muerto en prisión.
El documento aparece en la última edición de la revista "Semana" y fue escrito el 9 de mayo de 1992 por José Ever Rueda Silva, preso entonces en una cárcel de seguridad de Bogotá, en la que un mes después fue asesinado a tiros.
Para la época de la nota, Rueda era el único presunto implicado en el crimen que permanecía en prisión y temía que fuera asesinado, como sucedió con casi todos los pistoleros que conformaron el comando que el 18 de agosto de 1989 mató a Galán.
El político fue asesinado en Soacha, localidad al sur de Bogotá, durante un mitin de campaña a las elecciones presidenciales de 1990, a las que iba a concurrir por su movimiento Nuevo Liberalismo (NL) y con un alto respaldo en las encuestas.
Rueda envió la carta a su madre, Lilia Silva, para que la entregara "a la justicia en el caso de que no alcance a confesar".
Según la nota, algunos de los agentes estatales implicados pertenecían a una antigua brigada militar de inteligencia y dos a la escolta de Galán, que estaba a cargo de efectivos de la policía secreta y otros organismos de seguridad.
El sicario asesinado menciona entre ellos al "teniente Flórez", que tenía a cargo una dependencia de la desaparecida Brigada XIII del Ejército, unidad de inteligencia desmantelada hace algunos años tras una serie de escándalos por violaciones a los derechos humanos.
Flórez, según Rueda, les otorgó a los integrantes del comando criminal carnés que los identificaban como miembros de la dependencia militar, con la que además se habían vinculado para asesinar a líderes y activistas del partido de izquierda Unión Patriótica (UP), con miles de muertos desde 1985.
Asimismo, menciona al "sargento Herrera" y a los "capitanes Barreto, Bautista y Atanasio" como otros efectivos implicados, que conoció durante las reuniones de preparación del crimen que los narcotraficantes convocaron en fincas del centro del país.
La confesión escrita del sicario precisa que Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha ("El Mexicano"), del cártel de Medellín y fallecidos, junto a otros mafiosos, ordenaron y financiaron el asesinato de Galán, que mantenía una fuerte postura contra este tipo de organizaciones criminales.
Además, "Semana" recuerda que familiares de Galán han insistido en que el crimen también contó con la intervención de "algunos políticos cómplices del narcotráfico".
El "teniente Flórez" recibió la orden de que con Rueda y un hermano de este sicario, Jaime, "empezaran a hacer inteligencia de los movimientos" de Galán", según el testimonio, que también precisa que el mismo militar realizó en su apartamento de Bogotá reuniones previas e, incluso, tras el crimen, refugió en él a dos pistoleros.
La carta muestra que un comando armado con tres ametralladoras y un fusil, que se infiltró en el mitin, cometió el crimen, para el que se movilizó un camión volteo desde el que otros atacantes debían "entrar a rematar".
Otro grupo había sido destacado en la vía de entrada a Soacha para que lanzara un "rocket" contra el auto del político en el caso de que saliera con vida, añade la nota.
El semanario resalta que "fueron 37 personas las que la investigación involucró con el crimen", pero que "poco a poco fueron siendo liberadas y muchas de ellas asesinadas. Hoy nadie está detenido".
Galán fue asesinado cuando los narcotraficantes avanzaban en una guerra terrorista contra el Estado, que incluyó ataques con vehículos-bomba, atentados selectivos e, incluso, la explosión de un artefacto en un avión comercial en pleno vuelo.
Con EFE.

*** Tomado de EL TIEMPO.com