lunes, agosto 16, 2004

PRIMER CUENTO PARALELO

Aquiles en su tortuga

Permítanme que me presente; mí madre me puso Aquiles, no sé porque, pero así me llamo y no hay nada que hacer, estoy a punto de morir.

¿Qué?

Es que no puedo escuchar muy bien, las voces roncas en la calle, los pasos acelerados de los uniformados, en armas y en cámara, estrellándose contra el cemento como martillazos tratando de ser actores y testigos, y ésta angustia tan brava de no saber en verdad que hay más allá de la vida, me tiene sordo. Mierda, creo que al fin me volví loco. Ya era justo y no tiene nada de raro con tanto roto que tienen estas paredes y que no me han dado de arepa.

Ah, ya.

Si claro, ya entendí. Y no, no soy suicida aunque éste viejo fusil belga, mis tres hermosas metralletas gringas de última generación robadas a los tombos y acomodados estratégicamente en varios puntos de la casa y el frío rostro de mí diosa de cristal así digan otra cosa.

¿Yo? Si. ¿Quién más con éste nombre puede hacer semejante despelote? Nací condenado y ya.

Pero no existe nada más bizarro que abonar tú mismo las flores que nadie llorará por ti y que más bien la se vitorearán como en plaza de toros, los brazos se alzarán al cielo agradecidos por la muerte del asesino de polis, porque hay un guerrillo menos en las calles jodiéndo la bendita democracia, hasta misas harán en acción de gracias y quizá hasta me descuarticen y vendan pedacitos de mis huesos por Internet en las páginas de subastas. Ese es el circo al que pertenezco y del que ya me voy, como un payaso soso, al que ya mañana ni mis padres en medio de la vergüenza ajena recordarán. Ese fue mí error.
Es que cuando todo es technicolor o stereo, resulta que hasta la más patética marranada es posible y al mismo tiempo, en lo que creías, mañana ya seguro que no existe. Nadie es libre, por eso somos sujetos, y sino, ya vendieron su alma por unos centavos.

¡Cualquiera puede perder la voluntad! Es tan fácil.

El problema es que ya nadie quiere adquirir nada que le cueste, sino, que quieren todo de gratis y así no se vale, por lo menos para mí. Por eso yo vendo mí alma un poco más cara.
Ya me cobré unos cuantos aguacates, supongo que fueron tres porque dos no se volvieron a mover después de los proyectiles que les entraron a uno por la cien derecha y al otro por el pecho y que terminaron rebotando como pelotas de ping pong entre las bonitas patrullas de policía japonesas cuatro por cuatro y el tercero cayó de jeta al suelo cuando iba corriendo despavorido, huyendo como un cobarde se tropezó con algo en el pavimento que no pude ver y tenga, se partió la cabeza como un coco hueco; de las otras ratas lo iban a rescatar solo puedo decir que me dio hasta lástima pegarle un tiro a cada uno, al primero en el culo y a segundo en la espalda muy cerquita a los pulmones. No se acercaron como en media hora, así que ya fue tarde para esos desgraciados, si es que tenían alguna oportunidad más que de ser uno criminales de profesión.
Vah, como si yo fuera a gastar más balas en muertos, de todos modos dejé que se los llevaran los de la Cruz Roja que no tienen la culpa de nada y van y le entregan los cadáveres majestuosamente a las familias de las amadas víctimas. Total, eso pasó muy temprano, casi a las ocho de la mañana, así que a estas horas de la noche ya tienen que estar como lo merecen; tiesos.
Los idiotas trataron de meterse por las ventanas del primer piso, pero yo los vi acercarse y disimuladamente abrí la misma puerta de la casa y me los cargué, de frente, como lo hacen los varones, no los maricones esos que hacen emboscadas. Así que por eso tampoco nadie tuvo tiempo de responderme y tranquilamente regresé a la casa que me había visto crecer y que estaba casi seguro, es mí último refugio.
Luego, en la tarde, trataron de meterse por el techo, por la claraboya del baño principal. Y con ellos fue más fácil, porque los esperé a que entraran, se sintieran confiados y salí del armario. Por eso tengo unas buenas escupe balas nuevas.
En la radio dijo un general hace un rato que han disparado mucho desde adentro y que tenemos que ser por lo menos una cuadrilla de bandoleros, porque (según el viejo ese) el fuego cruzado es de combate de monte y que mínimo hay tres comandantes de frente. Pero lo cierto es que solo soy yo, porque ella está muerta desde antes que la poli llegara, la mataron anoche y me la dejaron tirada en la puerta a la madrugada antesitos de timbrar.
Lástima no tener una granada o algo que hiciera más daño que una simple bala. Así les podría hacer frente con más tranquilidad así ustedes y yo sepamos que eso no es verdad, pero igual, me llevaría otros y así la cosa si se empareja.
Todavía no han echo otro intento y ya está tarde; supongo que tratarán de entrar por el patio, así que ya tengo una barricada lista que armé con los muebles del comedor y la sala. Mí mamá se va a poner muy brava, pero mí papá se va a maravillar de la astucia de mis trampas.

Eh.... no. No, ya no hay a donde escapar, estoy completamente rodeado, me está empezando a dar sueño y tengo hambre. Pero lo que más extraño de mí vida es la risa de mí floresita rockera. Maldita sea, si solo no me hubiera hipnotizado su sonrisa de niña.

¡Es que esos los putos son muchos!

Diente por diente, si claro, como no... a ella la mataron por algo que yo escribí y a mí me van a matar por defenderme.

Escucho el ruido de un motor inmenso que se acerca, quizá me equivoqué y piensan hacer de mí muerte una entrada triunfal, nada raro tendría.
Igual, ya no hay punto de retorno, el mensaje fue enviado y tengo la esperanza de que algún ser humano no haya olvidado pensar y le de por leer, mis asesinos me hicieron la publicidad y la edición la hice yo a plomo.