jueves, agosto 19, 2004

La ilusión al fin desapareció

Me abandono al destino, que él haga lo que quiera de esta vida que no vale nada; de estos silencios eternos y noches perpetuas... la vida no vale nada. La justicia poética no existe ni en las novelas de Dostoievky, la verdad no reposa más que en la moral y la música bella en el canto de los pájaros.
Me abandono al destino, que la vida se acabe o vuelva a empezar, igual da; la flama se enciende sólo para morir, nada cambiará.
Me abandono al destino, porque no hay donde más ir.