martes, agosto 03, 2004

Eterno

¿Cuándo perdí mí hambriento cinismo?
¿Cuándo, cuándo?
Me temblaron los pies, aunque sé muy bien que no lo hacían,
Mis pupilas se dilataron y sufrí el presentimiento de una verdad.
Me bebí la vida de un sorbo...
¡Soñando!
Dos juegos, delirar despierto y apaciguar la conciencia en un silencio.

Peter Pan decidió crecer y no hay donde aterrizar
La angustia es un pequeño mundo
Atestada de mentira y dolor
Tras los rostros traslúcidos de Munch.