viernes, agosto 13, 2004

El Código de Dan Brown

No sé (la verdad no tengo la más remota idea) de si alguien educado a sido realmente capaz de leer el Código de Da Vinci, pero igual, yo que no sé mucho de casi todo, puedo atreverme a decir que es uno de los libros más decepcionantes, mediocres e insulsos que he podido leer en mí vida. Es que con semejante título, uno piensa que se va a encontrar con una versión gringa del Péndulo, o malo malo, con un juego semiótico y hermenéutico como los de Poe la misma Ana Rice o con un thriller como así sea como los de Le Carre, pero no. Resulta todo un fiasco, porque le dichoso texto solo habla del tema que trata hasta la página 290 (en mí versión barata, claro) y la verdad, la investigación que hizo Brown deja mucho que desear por los baches y la confusión de términos. Un ejemplo de ello sucede cuando el Brown habla del dicho Maestro, lo confunde con El verdadero Maestro y de paso, vuelve y lo enreda con Chucho... pero lo realmente triste no es eso, sino que estoy complemente seguro de que el Opus Dei no se pone en semejantes pendejadas; más bien parece es el pataleo de un niño bravo al que un cura le hizo una mala pasada, cosa que no sería rara, tomando en cuenta la mano de problemas que tiene la dichosa iglesia católica y los escándalos por perversiones y abusos sexuales todo por negar la naturaleza humana en aras de un negocio que se desbarata. ¿Cómo un hombre redimido va a asesinar? ¿Para qué un hombre con tanto poder como el regente del Opus se va echar la soga al cuello solo por mediocre y desconfiar de su propio poder y fe? ¿Qué sentido tendría buscar el Grial, si ya tenemos más de 2000 años vituperando a la pobre esposa de Chucho... y a sus hijos?
¿Dónde está Pablo de Tarzo (que es el mismo Saulo) en la estructura de la formación histórica? ¿A la final, la fe no es más que un milagro de por si y por ello no hay que respetar lo que sienten y creen los demás? ¿De dónde sacó la información Brown? ¿Qué bibliografía utilizó? Es que hay que saber para no leer esos libros...
Igual, si se hace un seguimiento al árbol genealógico de los Merobingios, nos daremos cuenta de que ellos son fácilmente rastreables hasta mucho tiempo atrás de Chucho y su patota; el cuento del Priorato de Sión tampoco tiene sentido, porque si existen, como secta, cosa que es dudosa, deberían como conocimiento mismo guardarse sus secretos y de paso, existir desde hacer más de cinco milenios.
Pero lo más desagradable de todo son las benditas trampas “simbólicas”, que cosa más harta... los juegos semánticos, simbólicos, anagramas y demás, eran tan evidentes que sin leer uno los resuelve por pura deducción. Y se supone que es lo más interesante que tiene el libro desde el punto de vista literario.
Ah, los personajes son insulsos, bajos de profundidad y reflexión; ¿Si realizan los oficios que realizan, para qué carajos el uno necesita del otro con pruebas tan mediocres y de tan bajo contenido intelectual? ¡Los de CSI deben estar furiosos! Que vergüenza con ellos.
El historiador es tan ingenuo que parece que nunca hubiera estudiado historia, la criptóloga es tan mala en su trabajo, que uno termina preguntándose como una mujer tan obtusa fue capaz de obtener un trabajo en la compleja y muy exigente policía francesa... el Sir del que hablan, pues bueno, ese es otro cuento, porque es tan insultante el personaje que da es lástima.
Total, el libro no es más que una mediocre fantasía mal realizada, a pesar de que la idea es realmente buena. Y el real código no es de Da Vinci, sino de Brown y su amarillismo cáustico sin fundamentos, pero que genera mucho dinero y al pueblo raso e idiota, le encanta.

Epígrafe:No dudo que María Magdalena sea la mujer de Chucho y que le haya dado hijos (si existieron fueron humanos y el sexo, como la familia y los hijos es parte de la evolución social), es más hasta pienso que el mansito hasta ni murió en la cruz.... pero eso es harina de otro costal, y a mí no me compete hablar de eso, al menos por ahora.
Y no, no soy católico.