lunes, agosto 09, 2004

Carta abierta a Antanas Mokus

Respetado Señor Mokus:
No sé si usted se acuerde mí, no creo, igual, le recuerdo, me llamo Sam Roca y asistí a su conferencia de Ética y Política en la ciudad de Ibagué en el club social que queda en el centro de la ciudad. Yo fui el que le hizo la pregunta respecto de su posición frente a los diálogos de paz.
Bien, muchas gracias por venir a nuestra triste y pobre ciudad algo olvidada de la mano de Dios y en el bolsillo de los gobiernos de turno. Me agradó escucharlo, pero sobre todo, me gustó mucho que los políticos de aquí escucharon como es que se hace política, así ellos nunca lo apliquen; desgraciadamente, soy conocido de más de uno de ellos (porque amigos no pueden ser de nadie) y aún así, me duele lo que hacen con la ciudad y el departamento.
Disculpe que sea duro en muchas ocasiones al referirme a la política, pero es que en realidad ya estoy cansado de tanto abuso de poder, de todos estos años de atraso social y de desperdicio y corrupción.
En fin, me agrada su posición y compromiso con la nación, espero se convierta usted en más que un símbolo de la antítesis de la politiquería y que de verdad le dejen trabajar como ya lo ha venido haciendo con Bogotá, porque se nota el cambio en ella y lo felicito.
A usted, antes de conocerlo en persona, me parecía una buena persona por sus actos, pero al verlo, me simpatizó; espero le vaya muy bien en la campaña presidencial que supongo ya emprendió y si necesita de mí ayuda o la de mí familia, no dude en comunicarse. Mí teléfono es 26***** y la dirección es ************* de la ciudad de Ibagué. No sobra anotar que le escribo desde el mail que más utilizo, y si desea enviarme alguna información, con gusto la recibiré y la leeré.
Por otra parte, le hago una sugerencia muy respetuosa: por favor, no se compare con Gaitán o con Galán, ellos están muertos y usted está vivo; ellos fueron la representación viva de la esperanza, del cambio; pero usted representa algo más que ellos, que es el sentido común y la equidad desde la preparación y la confianza y le repito, usted está vivo. Le pido el favor tenga en cuenta mis palabras.
Bien, para finalizar, le envío la dirección de mí web-blog, que es una página estilo revista, sin nada extraño por cierto, donde espero publicar el avance vertiginoso de su campaña presidencial y al mismo tiempo, presento mí idea de lo que debería ser la nación colombiana, sin guerra. Porque a la guerra se le combate con educación, cobertura de salud, cubrimiento de necesidades básicas y una esperanza de futuro cierto.
Un abrazo desde Ibagué, con el todo el cariño y respeto del mundo y que Dios lo bendiga; siga adelante, que si en mis manos está, le ayudaré en lo que usted crea conveniente para mejorar las condiciones de vida de los colombianos.

Atentamente.
Samuel Roca