lunes, junio 21, 2004

Cuentos cortos

El soldado
Despertó sin quererlo, con la luz reflejada sobre su rostro como si se tratase de una palmada que no fue a dar a sus glúteos en el primer instante de conciencia, sino que fue dar a sus párpados quemados como un cañonazo. El sabor del cigarrillo, pólvora y barro seco de las trincheras ahora colmaban todo; ya ni recordaba otra clase de existencia. De bruces sobre las sombras de la manigua quedó su cuerpo libre, como el náufrago de la nada, que ve impotente al bote desaparecer. De pronto recordó su propia voz ronca retumbando en la catedral que tanto aborrecía, pero que tanta falta le hacía, así fuese solo para odiarla, “Polvo eres y en polvo te convertirás”. Hacía ya mucho rato que había muerto y ni el viento se acordaba de él.


La sombra
Pasmosamente estiró todos los huesos de su viejo cuerpo nuevo, apretó los puños y con un bostezo se tragó la luz de las estrellas, mientras sus lágrimas como la lluvia recorrían su rostro, cansado y se sacudía algunas migajas de cosmos de su manta. Las almas habían sido creadas y juzgadas, ahora él, por fin podía descansar y el universo había terminado.

jueves, junio 17, 2004

Un país lleno de maricas y huevones

"Hola... Marica..."; "Tiempo sin verte huevón"; "Marica... préstame esa camiseta, claro nena"; "Super... Marica, eso es del putas... huevón" (...)
Esos son los términos o modismos usuales para la Colombia callejera. Al parecer, no importan el estrato social, la educación, la raza (todos somos el mismo), la religión o la región donde se haya tenido la suerte de nacer, en éste país tan lejos del poder del sentido común, pero al parecer, Colombia se llenó de "Maricas" y "Huevones". De maricas, pues bueno, ya teníamos muchos y afortunadamente la sociedad está aprendiendo a convivir con ellos y ellos con nosotros. Ya eso es un logro en esta sociedad tan descompuesta y de valores tan dispares, pero sobre todo, tan machista y arraigada en la ignorancia de no respetar las tendencias sexuales y entonces, es mejor optar por respetar que por criticar, pero de haí a que cualquiera tenga la desfachatéz de señalar a otro como de homosexual, es muy diferente.
De los huevones ya sabíamos hace mucho tiempo, total... ¿No hemos tenido varios presidentes que concuerdan con el adjetivo?
Por si no recuerdan, daré sólo tres ejemplos famosos, pero algo colaterales:

1. El creador de Estatuto antiterrorista de los años 80.
2. Bien venidos al futuro...
3. Una extraña negociasión con las FARC.

O más bien... podríamos decir que los huevones fueron los que votaron por ellos... no lo sé... yo no lo hice, así que no puedo decir algo al respecto, pero si de los efectos políticos y económicos que ellos le trajeron al país.
Con el primero de los huevones, nos ganamos el miedo corriendo por las calles, los susurros eran como truenos que arrazaban hasta con el nido de la perra y los verdaderos culpables, hoy son hasta senadores y pasaron por candidatos presidenciales...
Con el segundo, lo único que resivimos además de la vergüenza de la cárcel de la catedral, fue miseria, un apagón injustificado y la ruina total de los campesinos que ahora, podemos decir sin temor a equivocarnos que son de estrato 0. Ah... y por supuesto, la presidencia de la OEA a costa de comprarle a costarrica café, a ecuador yuca y quién sabe que más trampas, por la ambisión, de un marica, que si supo quienes eran los huevones.
Del tercero, el peor de todos, es mejor no hablar, las consecuencias son fácilmente percibibles en las calles con los ríos de desplazados, la miseria infrahumana en las esquinas y semáforos, la avalancha de impuestos sin razón, la quiebra de Caja Agraria (sumamente bien orquestada) y la aparición en la sección de farándula de los noticieros de Tv, del marica mayor, haciendo huevonadas...
Pero no importa, si quiere, sólo míre en la calle, en la mesa del comedor, en la Tv, simplemente escuche a los narradores de fútbol, a los comentarístas formula 1, a los maniquís maniqueos sonriendo en horario triple A y si tiene la valentía... en el espejo...
Lo cierto es que los colombianos ahora (los menores de 40 por supuesto, los demás son también huevones y maricas, pero ellos no usan ésta clase de gerga) saludamos a pleno grito "Hola Marica..."; las niñas (es lo menos improbable, pero queda la duda razonable) también lo hacen "Marica, présteme esa bluza..." o... "huy marica... tu novio de está poniendo los cachos, eres una huevona".
No importa donde usted esté, en la costa atlántica o en pasto, siempre encontrará alguien que lo salude igual, y lo tilde de huevón y quizá así sea y usted sea el culpable.